El reto de Colombia ante la formación STEM: Galo Adán Clavijo – oct/21

Para el académico Galo Adán Clavijo, el sistema educativo colombiano debe rediseñar su apuesta hacia la formación STEM para consolidarlo como un aporte al crecimiento como país.

Irina Bokova, ex directora de la UNESCO, señala que la ciencia es el motor, el combustible y el acelerador del desarrollo sostenible; por lo que la ciencia debe estar presente en la formación de los ciudadanos de todas las sociedades (Unesco, 2012).

La pandemia nos obligó a mirar una serie de cosas que siempre tratamos de no ver” (Caparrós, 2021, p. 1.15.)

En estos días ha tomado importancia la formación en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y han empezado a surgir diferentes vertientes: por ejemplo, STEM + A donde la “A” es para las Artes, STEM +H, H de humanidades, o ST2REAM, STEM +R por Lectura (reading). Aun así, la premisa sigue siendo la misma, hacer que los estudiantes aprendan sobre pensamiento crítico, resolución de problemas, creatividad, innovación, investigación, colaboración y liderazgo.

Los componentes de STEM pueden fusionarse en un modelo “ST2REAM” de aprendizaje conectado, donde ciencia, tecnología, instrucción temática, lectura / artes del lenguaje, ingeniería, arte (pensamiento visual / espacial) y matemáticas convergen para revelar no solo lo que ” conocimiento humano” es, pero cómo sabemos que es así. El pensamiento crítico y creativo proviene de la capacidad de uno para discernir mentalmente la información y hacerlo desde una amplia gama de perspectivas divergentes.

Pandemias ha habido infinidad en la historia, si bien las que más nos recuerdan los historiadores son la peste bubónica, entre 1347-1353, que mató a 200 millones de personas (el 60% de la población europea de entonces), y la influenza española (que no era española), entre 1918-1920, que mató a 50 millones de personas.

La pandemia actual se diferencia de estos antecedentes por dos elementos determinantes. Es la primera vez que una pandemia ocurre en una era de información masiva en tiempo real, con todas las ventajas y desventajas que la infodemia (cantidad excesiva de información —en algunos casos correcta, en otros no— que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan) supone, pero mucho más importante aún es la primera pandemia en el último siglo, que  tiene a los 7.800 millones de habitantes de la Tierra como protagonistas de una tragedia, que está afectando todas las dimensiones de la vida en forma dramática, entre ellas, la educación

Lo cierto es que de un día para otro el mundo se paró y, si bien este paro no significó el fin de un modo de producción ni de la ciencia, sí anunció el fin de nuestro modo de vida pre-pandémico, independientemente del lugar que ocupemos en la pirámide social, cultural o económica

La educación en Colombia no puede volver a la “normalidad” porque sería perpetuar un sistema no pertinente, inequitativo, de baja calidad, con conocimientos fragmentados, con altas tasa de abandono, con maestros formados en el Siglo XX, con estudiantes nacidos en el Siglo XXI y con pedagogías del siglo XIX. Por lo tanto, es urgente y necesario una reforma estructural y sistémica del sistema educativo (preescolar, básica secundaria, media y superior).

La urgente reforma estructural del sistema educativo colombiano se viene proponiendo desde hace más de una década solo que el covid –19 visibilizó las fragilidades, las inequidades y las desigualdades, es decir, el covid- 19 se convirtió en un disruptor de la educación.

La pandemia del nuevo coronavirus desordenó los tiempos individuales y colectivos. Confiesa Santos (2021), nos confronta a principios del siglo XXI. “Como nos enseñó Eric Hobsbawm, los siglos nunca comienzan el 1 de enero del primer año de cada nuevo siglo. Comienzan cuando imprimen su marca en el mundo”. Entre las muchas lecciones que parece estar dándonos el virus, dice De Sousa, quizá la más radical sea que estamos al final de la era que comenzó en el siglo XVI con la expansión colonial europea, “una era en la que la naturaleza nos pertenecía; a partir de ahora hemos entrado en una era en la que pertenecemos a la naturaleza” (Santos, 2021)

Durante este periodo pandémico, el mundo está cambiando aceleradamente de forma global, la tecnología hace nuestra forma de vivir cada vez más sencilla, pero a la vez estos avances están originando impactos sociales y culturales inimaginables. La automatización y la robótica están generando un nuevo fenómeno conocido como “desempleo tecnológico”. Las tecnologías de hoy van a hacer desaparecer oficios que nunca hubiéramos pensado que podrían ser reemplazados por máquinas. Muchos puestos de trabajo serán susceptibles de automatizarse. Por su puesto los trabajos repetitivos de menor calificación y que son procesos manuales están expuestos a un cambio por máquinas. Por ejemplo, los cajeros de banco, los cajeros de supermercado, trabajos de ensamble en fábricas, etc. Sin embargo, trabajos del tipo intelectual también están expuestos. Nunca habríamos pensado que abogados de oficio, analistas financieros, periodistas, traductores y muchos otros podrían ser reemplazados por algoritmos de inteligencia artificial.

Los países del mundo de mayor progreso están obsesionados con el “futuro”, la educación y la inversión en talento humano. Ahora la mayor inversión de un estado se proyecta hacia el talento humano y en menor proporción hacia la producción de materias primas. Latinoamérica está aferrada al pasado, pero para progresar es necesario tener visión hacia el futuro y de forma periférica, observando atentamente lo que otros están haciendo. ¿Qué tipo de educación necesitamos? Es una pregunta interesante que demanda una respuesta urgente. Los nuevos ciudadanos recibirán un país y un mundo con avances tecnológicos increíbles, pero con una problemática social de mayor inequidad y un mundo con problemas ambientales con implicaciones mayores y son ellos los que enfrentarán estos nuevos escenarios.

Los estudiantes de hoy requieren desarrollar unas competencias para una sociedad tecnológica y poder desenvolverse de forma competitiva en el nuevo mercado laboral. Las profesiones tradicionales van a sufrir impactos muy importantes y quizás algunas desaparezcan. Sin embargo, nuevos horizontes de conocimiento se visualizan ya que demandan nuevos maestros y estudiantes con competencias para el siglo XXI. La forma en que hemos visto y entendido la educación no puede ser la misma y debe deconstruirse y reconstruirse urgentemente a estas nuevas condiciones.

El nacimiento de una sociedad mundial de la información como consecuencia de la revolución de las nuevas tecnologías no debe hacernos perder de vista que se trata sólo de un instrumento para la realización de auténticas sociedades del conocimiento. El desarrollo de las redes no puede de por sí solo sentar las bases de la sociedad del conocimiento (UNESCO, 2005, p. 19

Desde preescolar hasta el grado 11 y en la educación superior, las instituciones educativas se enfocan en enseñar ciencias “S” y matemáticas “M” prestando muy poca atención a la tecnología “T” que refleja los productos y sistemas que necesitan la mayoría de seres humanos y menos a la ingeniería “E” que refleja el proceso de diseño e innovación de cada sistema. Adicionalmente estas asignaturas están siendo dictadas de manera separada, descontextualizadas y en estancos; pueden a veces crear una barrera importante entre el conocimiento en la escuela y la vida real si no se enseñan y son apreciadas apropiadamente por los estudiantes. Además, a algunos estudiantes no les gustan estos temas porque no pueden relacionarse personalmente con ellos. Por lo tanto, es muy importante para la sociedad proporcionar una mejor educación STEM a nuestros estudiantes. Con una mejor educación STEM, podemos proporcionar a los graduados competentes la oportunidad de que puedan compartir sus conocimientos en la comunidad.

Los (PEI) tienden a seguir la tendencia tradicional de enseñanza por asignaturas y no hay una gran promoción de la integración disciplinar en la magnitud STEM. Esto implica un gran cambio, no sólo en la forma de pensar el currículo, sino también en la forma de concebir la enseñanza y el aprendizaje. No obstante, no se trata de modificar radicalmente los PEI, sino de encontrar una forma alternativa de operacionalizar la implementación STEM en las instituciones escolares. Colombia solamente se ubicará al borde del desarrollo cuando forme profesionales capaces de producir conocimiento y tecnología para el progreso de la humanidad, lo cual comienza en las aulas de educación secundaria y media. En este momento, los datos muestran que, bajo las actuales condiciones de enseñanza y aprendizaje, muchos estudiantes de bachillerato no están motivado para estudiar carreras STEM, ya que las consideran difíciles y complicadas (https://etnociencias.valledelcauca.gov.co/stem-stem/stem-en-colombia/).

De otra parte, de cara a la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, conocida como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, está basada en las disciplinas STEM. Como se encuentra en el ODS 4, la educación debe ser de calidad, pertinente e inclusiva. Es por ello, que se necesita avanzar en los esfuerzos para garantizar el acceso y la permanencia de niños y jóvenes a la educación y a las carreras STEM en condiciones de igualdad. La vinculación de las niñas y las mujeres en procesos STEM es una medida efectiva para promover la participación de estas en ambientes de mayor presencia masculina. De esta manera se disminuyen el riesgo de sesgos. 

El término “educación STEM” ahora se usa ampliamente, pero ¿qué significa y cómo podría influir en la educación colombiana?

Para entender por qué es tan necesaria la enseñanza y el aprendizaje de estos campos, así como su popularidad, es importante profundizar en el papel que ocupan las áreas que lo conforman. Empezando por la “S” de ciencia, es un campo que abarca problemas como el calentamiento global, cambio climático o la medicina. La “T” de tecnología que va desde computadoras hasta la era digital con Inteligencia Artificial y programación. La “E” de ingeniería que abarca infraestructura, diseño de edificios, ciudades y puentes. Por último, la “M” de matemáticas que puede abarcar campos que van desde economía, contabilidad, inversiones e impuestos, analistas y hasta criptógrafos.

STEM en educación requiere el uso de métodos innovadores y alternativos de enseñanza y aprendizaje, tales como proyectos, prácticas de laboratorio y herramientas tecnológicas. Al mismo tiempo, la robótica educativa se está convirtiendo en el próximo paso en la educación debido a su carácter innovador y la experiencia práctica que ofrece a los estudiantes haciéndolos más receptivos a los estímulos de aprendizaje.

Una definición de lo que significa la educación STEM puede ser la siguiente: es un acercamiento interdisciplinario que remueve las barreras de las cuatro asignaturas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y las conecta con la vida real a través de prácticas rigurosas y relevantes para los estudiantes (Comer, Sneider, Vásquez, 2013)

Todas las áreas del currículo deben participar: matemáticas; tecnología; ingeniería; historia; artes; democracia; lenguas; ciencias naturales; filosofía, ética y valores humanos; geografía, educación física y constitución política

Situación actual

Se está en una época en que los avances de los denominados campos STEM (la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas por sus siglas en inglés) afectan casi todos los ámbitos de nuestra vida. Este escenario ha planteado la necesidad de preparar a los ciudadanos en estos campos, entregándoles herramientas que les permitan comprender y participar activamente en asuntos sociales y económicos que son relevantes para el contexto en el que se desenvuelven (Bennet y Ruchti, 2014, pp. 17-18), y, resolver problemas transdisciplinarios y desafíos de la ingeniería del presente siglo. (Bosch et al, 2011, pp. 131- 140).

Como consecuencia de la alta valoración social de la educación STEM en respuesta al anhelo de mayor productividad y crecimiento económico, gobiernos, instituciones educativas, familias e incluso los propios estudiantes, han relegado a un segundo plano la educación en artes y humanidades, por su carácter aparentemente poco útil para las demandas del mercado. Educar para el trabajo, para optar a las profesiones que son más rentables o para alfabetizarnos en los campos STEM, parece hacernos olvidar que como seres humanos somos más que trabajadores. Nos ha hecho abandonar la idea que también somos ciudadanos, miembros de una comunidad política y de convivencia, en la que se toman decisiones que afectan tanto a otros como a nosotros mismos (Gil, 2016, pp. 1141- 1156; Nussbaum, 2012).

El aporte de las humanidades en la formación integral de los ciudadanos toma muchas formas que no siempre son tan evidentes o valoradas, como el interés económico, que se nutre de las humanidades para fomentar un clima de creatividad innovadora y de administración responsable y cuidadosa de los recursos; o el desarrollo del juicio estético que nos permite apreciar un paisaje o una obra de arte. Así, nos vemos obligados a elegir entre un enfoque de educación que parece centrarse en la rentabilidad y otro que promueve el civismo (Nussbaum, 2010).

En este contexto resulta fundamental visualizar a los ciudadanos como sujetos integrales. Para superar los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales que enfrentamos hoy y enfrentaremos mañana, no basta en centrarnos en formar sujetos altamente calificados en conocimientos y habilidades STEM; también es necesario educar para reflexionar críticamente, participar de manera activa en el resguardo de una ciudadanía con valores democráticos y transformar los entornos donde se desenvuelven, con compromiso moral y altos niveles de agencia., de ello surge STEM+ H

 Las economías más grandes del mundo también son líderes en desarrollar profesionales dentro de los campos de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés). China, India y Estados Unidos encabezan la lista de países con más egresados en las carreras STEM.

Para estos tres países, las competencias STEM se han convertido en parte vital del desarrollo de prosperidad, ya que la creación y acceso a la tecnología son dos indicadores de sociedades productivas.

Los Estándares de Ciencias para la Próxima Generación (NGSS, por sus siglas en inglés) fomentan una nueva manera de enseñar y de aprender que permite a los estudiantes trabajar y experimentar la ciencia activamente de una manera profunda y significativa, no simplemente aprendiendo sobre la misma leyendo un libro de texto o una lección. Los estándares logran esto integrando tres dimensiones de aprendizaje:

  • ideas disciplinarias básicas de la ciencia (el contenido—por ejemplo, biología);
  • prácticas más importantes (cómo se trabaja con la ciencia en el mundo real—por ejemplo, a través de la planificación y el trabajo de investigaciones); y
  • conceptos transversales (ideas científicas—tales como causa y efecto—que penetran todas las ciencias).

Los estándares incorporan también principios importantes de ingeniería y tecnología, comenzando en el preescolar. Lo más importante, los NGSS establecen altas expectativas para todos los estudiantes, no sólo aquellos que planean seguir carreras de STEM.

El termino STEM es un acrónimo que junta 4 disciplinas académicas ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (Science, Technology, Engineering, Mathematics). Las cuales buscan desarrollar un enfoque interdisciplinar en la enseñanza de los estudiantes para que adquieran competencias en investigación, pensamiento crítico, solución de problemas, creatividad, comunicación y colaboración. El termino STEM se utilizó por primera vez en la década de los 90s por la National Science Foundation, aunque es mejor mencionarlo como educación STEM debido a que sin la parte de la educación no se podrían llegar a los objetivos que esta metodología de enseñanza busca. (Sanders, 2009).

El siguiente grafico muestra las relaciones entre las disciplinas STEM:

Gráfico adaptado de: Diagrama de relaciones STEM adaptado por Elisabet Civil Serra (2020) del presentado por Watson y Watson (2013, pp. 1- 5)

Es en este contexto, se debe poner mayor énfasis a la educación del siglo XXI. Comencemos hablando de la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, y matemáticas), término que en primera instancia fue forjado por el National Science Foundation. Convertido en un movimiento mundial, incorporó el arte como búsqueda del pensamiento científico – creativo llegando así al término STEAM, por sus siglas en inglés (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas). Cabe subrayar que estas siglas traen consigo el valor del arte por extensión de la creatividad en una economía que muchos observadores sienten que será moldeada por la esfera intelectual de las disciplinas STEM (Myint & Areepattamannil, 2019).

Teniendo esto en cuenta, la participación directa de maestros será decisiva para lograr el desarrollo de competencias STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en las instituciones educativas a lo largo y ancho de Colombia para que todos los estudiantes (preescolar, básica primaria, básica secundaria, media y superior) se encuentren a la vanguardia del avance tecnológico.

En los estudiantes, existe una correlación muy grande entre el nivel de conocimiento y habilidades obtenidas, y el trabajo o empleo que demanda el mundo laboral que son requeridas en la sociedad y las que aún nuestro sistema educativo provee, mostrando el arcoíris negro de nuestro modelo pedagógico. Modelo que hemos tenido por mucho tiempo y en el que urge cambiar las metas de aprendizaje hacia el futuro.

Según el Foro Económico Mundial (2016), de todas las competencias demandadas en la 4RI tenemos: las competencias de proceso (pensamiento crítico), competencias sociales, y las competencias complejas de resolución de problemas, que son parte del enfoque educativo STEM para la formación de ciudadanos en esta sociedad del conocimiento. El futuro del empleo constará de trabajos que no existen, industrias que usarán tecnologías nuevas, condiciones planetarias que ningún ser humano ha experimentado.

Con el advenimiento de las nuevas tecnologías, la sensación de mutación y cambio tecnológico se ha hecho más palpable y con ello la importancia de la ingeniería en las decisiones de la sociedad. Las nuevas tecnologías están en la base de una economía global o “economía informacional”, caracterizada porque la productividad y la competitividad se basan de forma creciente en la generación de nuevos conocimientos y en el acceso a la información adecuada, bajo nuevas formas organizativas que atienden una demanda mundial cambiante y unos valores culturales versátiles (Osorio, 2004).

El desarrollo vertiginoso de las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), ha evidenciado que la educación en estas áreas sea considerada como un componente clave para el siglo XXI. Como consecuencia, la formación en humanidades se vería desplazada por su carácter aparentemente inútil para las demandas del mercado, enfrentando una supuesta crisis.

Por lo tanto, es urgente plantear la necesidad de articular ambos enfoques educativos para el desarrollo integral de los ciudadanos del siglo XXI, pues no sólo se requieren sujetos altamente capacitados en conocimientos y habilidades  STEM, sino que también sujetos críticos, autorregulados y responsables cultural y éticamente

Castro, et. al (2020, p. 202) plantean que:  La idea de una educación para la ciudadanía, para el trabajo y para darle sentido a la vida (Nussbaum, 2010) ha promovido desde hace varios años la reflexión sobre la finalidad del proceso  educativo.  La concepción del hombre como una persona humana íntegra, ha planteado la necesidad de formar a todos los ciudadanos respetando este principio.  Esto implica educar con énfasis en el proceso de constitución de la persona, reconociendo todas las dimensiones que la componen y que están presentes en los diversos ámbitos de su existencia individual y colectiva (Hernández e Izquierdo: 2017, pp. 22- 28). Así, la denominada “formación integral” busca promover el desarrollo humano a través de un proceso que supone una visión multidimensional del ser con un fuerte componente social. Desde este prisma, se espera desarrollar en los ciudadanos una personalidad responsable, autorregulada, ética, crítica, participativa, creativa, solidaria y con capacidad de interactuar y transformar  su  entorno,  permitiendo  la  construcción  de  su  identidad  cultural  a  través  del  desarrollo  de  sus capacidades  adaptativas,  esto  es,  inteligencia  emocional,  intelectual,  social,  material  y  ética-valórica  (Lugo, 2007, pp. 1- 3).

Regularmente no se cuestiona el importante papel de los campos STEM en la investigación y el desarrollo con respecto a los empleos futuros y la mejora de los puntajes de clasificación global, así como en las reformas educativas. La abundancia de políticas orientadas a STEM, sin embargo, para algunos investigadores oscurece la importancia de otras disciplinas como las humanidades y las ciencias sociales. Al respecto, ha habido un llamado a la colaboración interdisciplinaria basada en STEM y otras disciplinas (Hawkins, Yamada, Yamada y Jacob, 2018). Es posible encontrarse con referencias de tipo STEM+A, STEAM + H, donde se consideran los aportes de las Artes (agregando una A) y de las humanidades (agregando H). De ahí, se deduce una intención común para todas las tendencias, que es abarcar un interés particular en el trabajo interdisciplinar o transdisciplinar. (Moreno Cáceres, et, al)

Para satisfacer estas necesidades, STEM+A, enfatiza un enfoque educativo interdisciplinario donde los conceptos académicamente rigurosos se acoplan a lo real. Es decir, se ponen en práctica la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas en contextos relacionados con la escuela, la sociedad, el deporte o el trabajo, entre otros (Lupiáñez y Ruiz-Hidalgo, 2016). La educación STEM+A atiende lo siguiente: a) busca responder a los desafíos económicos globales que muchas naciones enfrentan, (b) reconoce la demanda de alfabetización STEM+A para resolver problemas tecnológicos y ambientales globales, y (c) se enfoca en el conocimiento necesario para desarrollar habilidades de la fuerza de trabajo requeridas en el siglo XXI (Bybee, 2013).

Con la incorporación del arte, el diagrama de relaciones queda de la siguiente manera.

Gráfico adaptado de: Diagrama de relaciones STEAM. Elisabet Civil Serra (2020)

Mediante el trabajo transdisciplinar y su aplicación a problemas reales, STEAM pretende otorgar una perspectiva creativa y artística a la educación STEM, y de este modo, complementar el aprendizaje de contenidos científicos y tecnológicos con el desarrollo del pensamiento artístico y el incremento de la creatividad del estudiante.

La enseñanza basada en las artes conduce a un aprendizaje  más motivado, comprometido y efectivo en las áreas STEM+A (Henriksen, 2014). Por lo que STEM+A es una educación donde la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática incluyen otras áreas, además de los estándares propios; además, es una educación integradora que integra deliberadamente las materias reales y los asuntos de enseñanza (Park y Ko, 2012). Asimismo, permite una aproximación al proceso de enseñanza-aprendizaje, desde un planteamiento activo impulsado por un juego experimental, que promueve la ruptura de barreras entre disciplinas e implica múltiples posibilidades en la encrucijada del arte, la ciencia y la tecnología (Cilleruelo y Zubiaga, 2014).

El papel del maestro dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje por indagación es el de guiar a los estudiantes a lo largo del proceso. Dentro de este contexto, un facilitador no es aquella figura de autoridad en la cual se integra todo el conocimiento que debe ser transmitido al estudiante, sino que proporciona los elementos para que se lleve a cabo un aprendizaje específico. Debe generar un conflicto cognitivo (Moreira y Greca, 2003, pp. 301- 315) en el estudiante utilizando una estrategia dialéctica que le permita al mismo realizar un proceso de introspección y análisis de sus acciones, lo que construye su conocimiento y desarrolla sus competencias.

La principal herramienta de un maestro-  facilitador son las preguntas y cuestionamientos. Es por medio de ellas que logrará que se genere un espacio de análisis en la práctica del estudiante con el fin de desarrollar en primer lugar el pensamiento crítico, que guía a un proceso constructivista del aprendizaje. El cuestionar a los estudiantes irá desarrollando en ellos, entre otras, la autocrítica y basarse en la evidencia al momento de emitir razonamientos sobre diferentes situaciones.

Como la indagación se centra en un aprendizaje activo, el papel del estudiante cambia respecto a un ambiente tradicional de aprendizaje. En un ambiente tradicional de aprendizaje, el estudiante es un receptáculo de conocimiento, que conlleva un papel pasivo del mismo. Desde un punto de vista del aprendizaje activo, el estudiante tiene un papel completamente activo dentro de las experiencias de aprendizaje diseñadas por el facilitador (Harlen, 2012). Específicamente desde la indagación, el estudiante forma parte del proceso desde el primer momento. Su inserción en la experiencia por medio de una actividad lo introduce de manera directa a un proceso de investigación. El estudiante es responsable de su propio aprendizaje y generalmente conlleva realizar ciertos actos de su parte para estar integrado en el desarrollo de la actividad.

De acuerdo con Breine, Harkness, Johnson y  Koehler  (2012, pp. 3- 11)  existen  diferentes  formas  de  concebir  la  educación  STEM.  La primera de ellas es a través de la integración del currículum de  ciencias,  tecnología, ingeniería y matemáticas, lo que se asemeja más al trabajo de un científico o de un ingeniero en la vida real.

Una segunda visión, está centrada en aumentar el número de graduados en los campos STEM, para que los países puedan mantener su competitividad y no quedarse atrás de los países emergentes.  Una tercera concepción más moderna de lo que es la educación STEM, corresponde a la noción de integración, que implica la combinación deliberada de varias disciplinas utilizadas  para  resolver  problemas  del  mundo  real.

Esta perspectiva de educación STEM implica la enseñanza de  distintos saberes  aunados como  una  institución educativa cohesionada

Posiblemente, una de las conceptualizaciones más  reconocidas  en  el  área  y  que  ha  sido  la  base  de  diferentes aproximaciones sobre cómo abordar la visión moderna de este enfoque educativo es la introducida  por Sanders (2009, pp. 20- 26). Este planteamiento es denominado STEM integrado y permite incorporar la ingeniería al currículo, involucrando la enseñanza y el aprendizaje entre dos o más asignaturas STEM y una STEM con otra que no lo sea. A partir de ello, Moore y Smith (2014) describen dos formas de integrar la educación STEM. En la primera de ellas, el diseño  de  ingeniería  se  transforma  en  la  motivación  para desarrollar  competencias matemáticas  y  científicas;  mientras  que,  en  la  segunda,  las  habilidades  de  ingeniería  son  el  objetivo  de aprendizaje  y  el  desarrollo  de  capacidades  matemáticas  y  científicas  dejan  de  ser  el  foco  central  para desarrollarse como consecuencia directa.

Moore, Johnson, Peters- Burton y Guzey (2015, pp. 3- 12) desarrollan una conceptualización de la educación STEM integrado, definiéndola como la enseñanza y el  aprendizaje  del  contenido  y  las  prácticas  del  conocimiento disciplinario que incluye ciencia y/o las matemáticas, a través de la integración de las prácticas de diseño de ingeniería e ingeniería de tecnologías relevantes. Estos autores señalan que existen cinco características que diferencian la educación integrada STEM de otras prácticas pedagógicas. La primera de ellas tiene relación con las metas de aprendizaje, las que son definidas por el contenido y la práctica de una o más disciplinas de ciencias y matemáticas. La segunda apunta a un diseño integrador basado en la ingeniería, prácticas de la ingeniería y de las tecnologías como contexto. La tercera característica relaciona el diseño de ingeniería o sus prácticas, con tecnologías relevantes que requieren el uso de conceptos científicos y matemáticos mediante de la justificación del diseño. La cuarta destaca la importancia del desarrollo de las competencias del siglo XXI; mientras que la quinta señala que el contexto de instrucción implica la resolución de un problema o tarea del mundo real a través del trabajo en equipo. Recientemente, considerando la dificultad de dar una definición de STEM integrado que represente el concepto en su totalidad, Nadelson y Seifert (2017, pp. 221- 22; 2019, pp. 53- 71) han propuesto un cambio de enfoque. Estos autores definen el STEM integrado como un enfoque de aprendizaje centrado en el estudiante, basado en problemas o proyectos, que demandan para su  resolución la  aplicación  del conocimiento de múltiples disciplinas STEM y el desarrollo de competencias del siglo XXI

El currículum STEAM es una forma de aprovechar los beneficios de las ciencias, tecnologías, ingeniería, artes, matemáticas y completar integrando estos principios a través de las artes, el currículum STEAM, permite a los estudiantes conectar su aprendizaje en estas áreas críticas junto con prácticas artísticas, elementos, principios de diseño y estándares para proporcionar una paleta entera de aprendizaje a su disposición. el currículum STEAM elimina las limitaciones y las reemplaza con asombro, críticas, investigación e innovación.

La metodología STEAM activa, que se fundamenta en el aprendizaje integrado de las disciplinas científico-técnicas y el arte en un único marco transdisciplinar (Yakman, 2008), donde su aplicación en la educación a través del desarrollo del aprendizaje activo y de aprendizaje basado en proyectos generan espacios que promueven un aprendizaje significativo, holístico y contextualizado en los estudiantes.

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Información de referencia: Proyecto de Ley busca que ACOFI defina becas del Estado para educación STEM

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