Julio 17/26 En Colombia hay miles de instituciones de formación para el trabajo, con más de medio millón de estudiantes. Gran parte del sector educativo las subestiman y “miran hacia abajo”, pero las IES las buscan para incrementar sus matrículas. Aunque son del nivel terciario, han estado al margen de reales políticas públicas para el sector.
La Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano ETDH, reconocida por la Ley 1064 de 2006 y reglamentada en el Decreto Único Reglamentario 1075 de 2015, hace parte del sistema educativo para el desarrollo de competencias laborales, el fortalecimiento de la productividad, la generación de empleo y el emprendimiento. Constituye una forma de responder a las demandas de talento humano de las regiones y contribuir a la reconversión laboral, la economía popular y la competitividad empresarial.
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Dicha Ley cambió el término de “Educación No Formal” por “Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano”, como una forma de evitar el sesgo que implicaba llamarla de otra forma y de darle más protagonismo a otras formas de educación, que también derivan en más conocimientos y competencias.
La propia Ley 1064 señaló que “la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano hace parte integral del servicio público educativo y no podrá ser discriminada”.
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Así opera
Su oferta se distribuye entre programas técnicos laborales y programas académicos, como los de idiomas, que son terminales; es decir, que si un técnico laboral en auxiliar administrativo quiere seguir sus estudios como tecnólogo en administración de empresas, en una institución de educación superior, debe empezar desde cero, salvo que la IES, en su autonomía, libremente decida reconocerle algún conocimiento previo.
Esto, no obstante la 1064 señaló que “los programas conducentes a certificado de Aptitud Ocupacional impartidos por las instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano debidamente certificadas, podrán ser objeto de reconocimiento para la formación de ciclos propedéuticos por las Instituciones de Educación Superior y tendrán igual tratamiento que los programas técnicos y tecnológicos”.
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Sus cifras de instituciones, programas y estudiantes no son contadas por el Ministerio de Educación como de educación superior, pero claramente constituyen una opción de formación, con claro enfoque laboral, por vocación o alternativa.
No hay cifras actualizadas que permitan dimensionar el impacto real de este sistema. Los datos más recientes, del Sistema de Información de la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (SIET), del Ministerio de Educación, se remontan a 2023, y contabilizan 3.603 instituciones activas de formación para el trabajo y el desarrollo humano, que en conjunto suman un total de 4.385 sedes. Cerca de 450 de estas instituciones tienen certificación de calidad vigente.
Respecto a la oferta académica, se registran 20.454 programas técnicos laborales y 1.256 programas de conocimientos académicos en el área de idiomas.
La cifra más significativa, al tiempo que de alerta, es que para el año 2023, únicamente el 37% de los programas técnicos laborales reportaban estudiantes matriculados, con el 55 % de estos en las áreas de formación en finanzas, administración, ventas y servicios.
Para esa vigencia, 2023, el SIET reportó un total de 360.663 estudiantes matriculados en programas técnicos laborales, así como 262.947 estudiantes matriculados en programas de conocimientos académicos, particularmente en el área de idiomas.
Algunas de estas instituciones de formación para el trabajo han crecido como apoyo a la formación técnica laboral del SENA en regiones del país en donde el Servicio Nacional de Aprendizaje no llega plenamente o no puede atender todos los cupos.
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Promesas de cambio sin avance real
Aunque con la llegada del Gobierno Petro y las directrices del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, que proyectaban la posibilidad de que estos programas se ofrecieran también de manera virtual –Resolución 015177 de 2022– (se calcula en cerca de 500 los que así se están ofertando), además de la posibilidad de contar con beneficios de créditos Icetex, esto último no ha avanzado, y la implementación de la gratuidad en la educación superior pública seguramente desplazó potencial demanda para la educación para el trabajo.
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Esto aunque paradójicamente, los egresados de los programas técnicos laborales exhiben mayores tasas de empleabilidad y salario que los técnicos profesionales.
También es paradójico que mientras que muchas IES miran por encima del hombro a la formación técnica laboral, al mismo tiempo han visto en ésta una forma de cubrir ingresos que han dejado de recibir por la contracción de la demanda en sus programas tradicionales, y cada vez son más comunes las alianzas entre IES y las instituciones de formación para el trabajo, o la “compra” de unas a otras para asegurar estudiantes, entre otros.
En medio de información desactualizada y de ausencia de gestiones públicas reconocidas de fomento y de inspección, hacia las instituciones de la ETDH, 145 de estas se han organizado en torno de la Asociación Nacional de Entidades de Educación y Formación para el Trabajo ASENOF, que es la única asociación que ha avanzado en el análisis de su realidad sectorial.
Frente a esta situación la vicepresidenta nacional y presidenta (e) de ASENOF, Claudia Milena Hernández Naranjo, de la Regional de los Santanderes y también Presidente de la ITDH Colombia College y de la IES Universitaria del Chicamocha(foto), advierte que “actualmente, tenemos una tensión histórica sin resolver: el debate de fondo, si la ETDH debe integrarse formalmente a un nivel “terciario” del sistema de educación superior, sigue abierto. Mientras ASENOF ha impulsado que sus instituciones y programas sean reconocidos como nivel terciario, otros gremios del sector técnico han visto esto como una amenaza competitiva, dado que las IES técnicas y tecnológicas ya enfrentan caída de matrícula y competencia del SENA. Ante es disminución de matrículas de las IES, han optado por solicitar registros en Técnicos laborales, no porque sea su misión en particular, sino por sopesar su actual número de matrículas de cara a los programas profesionales”.
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Ausencia de decisión y orientación gubernamental
Por las características de sus programas, pero también por su enfoque laboral, la guía y orientación pública de la educación para el trabajo y el desarrollo humano ha estado migrando entre los Ministerios del Trabajo y de Educación, sin precisión de adónde deben quedar finalmente y si deben hacer parte o no de la educación terciaria, en directa alianza con la educación superior.
A diferencia de las instituciones de educación superior (sin ánimo de lucro, controladas por el Ministerio de Educación Nacional y con titulaciones académicas), los programas de formación para el trabajo se regulan desde las secretarías de educación, pueden tener ánimo de lucro y se orientan en torno a competencias laborales.
Adicionalmente, el Ministerio del Trabajo creó un Subsistema de Formación para el Trabajo (Decreto 1650 del 2021), como una de las tres vías de cualificación definidas en el marco del Sistema Nacional de Cualificaciones. Si bien actualmente hay aproximadamente 60 programas en distintos niveles del Subsistema, desarrollados por las instituciones de formación para el trabajo, el país sigue huérfano de orientaciones al respecto y los esperados catálogos y marco nacional de cualificaciones, de los que va más de una década de haberse iniciado, poco avanzan y, con ello, no hay caminos expeditos para las pasarelas o articulaciones debidas entre los diversos niveles, programas y sistemas.
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El rol de ASENOF
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“Lo que brinda ASENOF no es el canal de interacción con el Estado, eso es individual y normativo, brinda representación gremial y vocería colectiva frente a decisiones de política pública, algo que una institución aislada no puede hacer con el mismo peso. Asenof, gestiona y motiva con sus afiliados la aplicación de las diferentes normativas que expida la entidades como MinEducación y MinTrabajo. ASENOF ha sido gremio activo en la discusión de propuestas de política educativa. Gracias a la agremiación hoy el país nos reconoce como educación para el trabajo y no como educación “No Formal”, como se nos referenciaba antes de la ley 1064″, señala Hernández Naranjo. |
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El camino a seguir
Frente al panorama del sector, y del país, con el cambio de gobierno, la ingeniera Hernández Naranjo, dice: “proponemos que la IETDH sea reconocida como un aliado estratégico del Gobierno Nacional para el cumplimiento de sus metas en materia de educación, empleo, productividad y desarrollo territorial, mediante una articulación efectiva entre el Ministerio de Educación Nacional, el Ministerio del Trabajo, el SENA, el sector productivo y ASENOF”.
Y piden crear una Mesa Técnica Permanente entre el Gobierno Nacional y ASENOF para la construcción de políticas y programas dirigidos al fortalecimiento de la IETDH, que los estudiantes de IETDH, para acceder a los créditos educativos ICETEX y que los estudiantes de IETDH no sean discriminados ante las políticas de becas y/o gratuidad que otorgan las entidades territoriales del país.
Lea: Gobierno dará gratuidad en programas de formación para el trabajo y el desarrollo humano (en 2023)
Por ahora, no hay claridad de cuál va a ser la apuesta del nuevo gobierno frente a este reto.
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