Abril 26/22 Hace sólo 10 años el actual presidente y su equipo de confianza eran líderes estudiantiles que, en las calles de Santiago, se enfrentaba con las autoridades.
Gabriel Boric, con 35 años, hoy es el presidente de Chile y aunque ha debido, en su condición de primer mandatario, enfrentar las manifestaciones de los actuales estudiantes, como candidato hizo propuestas parecidas, algunas de ellas, a las de algunos políticos de izquierda de Colombia y, particularmente, el aspirante presidencial Gustavo Petro, quien participó en su ceremonia de posesión.
El sistema de educación superior chileno tiene varios elementos muy afines al colombiano: El peso de la educación privada, los créditos estudiantiles, la lucha por la gratuidad y las apuestas por la acreditación, entre otros aspectos.
Hoy Boric, quien en 2.009 fue presidente de la Confederación de Estudiantes de Chile, y quien estudió derecho en la Universidad de Chile, nunca se graduó. Como estudiante lideró varias marchas de protesta a favor de la gratuidad univesitaria, entre otros temas (foto).
Sus dos compañeros, muy cercanos, en el gobierno, son los también líderes estudiantiles Camila Vallejo y Giorgio Jackson. En su momentos fueron inspiración para la protesta de la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil (MANE) que, en Colombia, protestó por la propuesta de reforma de la Ley 30 de 1992, impulsada por la entonces ministra de Educación del gobierno Santos, María Fernanda Ocampo.
En el último número de la Revista Universidades, de la UDUAL, Tito Flórez, exdirector de Relaciones Nacionales e Internacionales de la Universidad Tecnológica Metropolitana, Chile, señala que:
Comprender el triunfo del presidente Boric implica considerar cuatro hitos propiciatorios que, en su conjunto, constituyeron un verdadero cataclismo para el “orden” establecido en Chile, a partir de la instauración del modelo neoliberal.
– El primero es la “revolución pingüina” de 2006, protagonizada por los estudiantes secundarios, que logró derogar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, establecida en plena dictadura.
– El segundo, es el movimiento universitario de 20111, con su reivindicación de “Educación pública, gratuita y de calidad”, que logró la instalación de un sistema de gratuidad para la educación superior, la revisión de sus sistemas de acceso y la aparición de leyes especiales para la educación superior.
– El tercer hito es el movimiento feminista de 2018, que logró el establecimiento de normas en distintas esferas de la vida nacional, que apuntaron a avanzar en igualdad de género y hacia el fin de la violencia contra la mujer.
– Finalmente, el cuarto hito es el “estallido social” de octubre de 2019, que planteó un cuestionamiento profundo al sistema imperante, inspirado en el neoliberalismo, y que se tradujo en un acuerdo para la generación de una nueva Constitución Política, cuya redacción se encuentra en pleno proceso, en este momento.
Educación superior pública, gratuita, de calidad
Así se podría sintetizar la propuesta en educación superior de Boric, quien parte del supuesto de que “es preciso superar las lógicas de mercado instauradas y profundizadas en las últimas décadas, y reparar a quienes han sido víctimas de sus abusos”.
Para ello, como candidato propuso estos seis ejes de política:
1. Condonación universal de las deudas estudiantiles de quienes debieron endeudarse en la banca privada para financiar sus estudios, acompañada de la creación de un nuevo sistema transitorio de créditos, hasta alcanzar la gratuidad universal.
Lea: Sector defiende institucionalidad del Icetex ante propuestas de un cambio radical
2. Reconstrucción y expansión de la educación pública, gratuita y de calidad, a través del aumento del financiamiento basal a las instituciones de educación superior (IES) estatales y del impulso a la expansión de su matrícula.
3. Mejoramiento y ampliación de la gratuidad, que en la actualidad cubre al 60% de la población de menores ingresos.
4. Establecimiento de una nueva política de acceso y permanencia en la educación superior, para así reducir las grandes brechas socioeconómicas existentes.
5. Reconceptualización de la calidad en la educación superior y mejoras de su integralidad, a partir de diagnósticos y mejoras progresivas. Ello incluye incorporar las políticas de género universitarias dentro de los aspectos a evaluar; desarrollar una estrategia de educación superior que se ajuste al nuevo marco constitucional, que sea coherente con un nuevo modelo de desarrollo y que permita el desarrollo integral y democrático de las personas, así como la revisión de la forma en que se financia la investigación en Chile.
6. Fortalecimiento de la educación superior técnico-profesional, a través de la consolidación de los Centros de Formación Técnica (CFT) estatales en todo el país y su articulación con el desarrollo regional, entre otras medidas.
![]()
