Razones para entender la preocupante alza de matrículas en IES privadas

Nov 16/22 Estudiantes e IES privadas sufrirán las consecuencias económicas de matrículas congeladas en dos años de pandemia y de una inflación creciente y sin control. Se vienen aumentos cercanos al 15 y 20 % en matrículas.

Por estos días se están conociendo las decisiones de consejos superiores y directivos de IES que han aprobado los incrementos de matrícula para 2023, y los primeros en levantar el grito de protesta son los estudiantes de dos de las universidades más tradicionales, y costosas: Los Andes y Javeriana, en Bogotá.

Como sus matrículas superan los 15 y 20 millones (sin contar medicina que, en La Javeriana asciende a $29.981.000 y en Los Andes llegará a $31.290.000, siendo este último el valor más alto en todo el sistema de educación superior colombiano), sus incrementos se traducen en aumentos nominales de hasta 5 millones de pesos de 2022-2 a 2023-1, lo que resulta aparentemente escandaloso para cualquier bolsillo.

Y aunque algunas IES se están “dando la pela” y seguirán manteniendo congelados y hasta, desesperadas por no perder estudiantes, harán reducción de sus valores de matrícula para 2023 (espere en próximos días el informe especial sobre el comportamiento de matrículas, detallado, de todo el sistema), claramente la mayoría tendrá que hacer incrementos para responder a los retos financieros que el contexto les ha planteado.

Orígenes de la crisis

A partir de 2017 la demanda de estudiantes hacia las IES privadas ha comenzado a presentar una desaceleración como resultado de la acumulación de múltiples motivos (aumento en el número de programas ofertados, de IES extranjeras virtuales, disminución en la tasa de natalidad, reducción en las tasas de retorno del mercado laboral y hasta mayor escepticismo en torno de los “rendimientos” de la formación profesional, entre otros).

Con la llegada de la pandemia en 2020, y gran parte del 2021, mayoritariamente las IES privadas tuvieron que recurrir a incrementar sus matrículas por debajo del IPC -que es lo acostumbrado y permitido-, muchas congelaron valores y otras hasta las bajaron, como una manera de evitar la deserción estudiantil. Adicionalmente, comenzaron a echar mano de sus excedentes financieros para asumir las inversiones que les significaron adecuaciones tecnológicas como resultado de la pandemia y, especialmente, las ayudas financieras (subsidios, becas, ayudas de conectividad y equipos, entre otros) que demandó el Covid responder a la obligada virtualidad.

Como consecuencia de lo anterior un significativo número de IES redujo su personal docente y congeló o aumentó levemente sus salarios, ocasionando malestar en el profesorado. Mientras que los aumentos de algunas entre 2021 y 2022 se dio en el orden del 5 al 6%, conforme el IPC de 2021, el gobierno nacional decidió aumentar el salario mínimo en un 10 %, con lo que, adicionalmente, se descompensaron sus ingresos e, indirectamente, se ayudó a la inflación universitaria.

Aunque las cifras de cobertura mostraron, tanto en 2020 como en 2021 que la tasa nacional tuvo un comportamiento no regresivo en plena pandemia, debe aclararse que esto se dio como producto del aumento de las matrículas en las IES privadas como producto de la política de matrícula cero o gratuidad educativa del gobierno nacional en las IES públicas, pero que no destina recursos para las IES privadas.

Y llegó la otra preocupante, y aún vigente, consecuencia de la pandemia: El ascenso mundial, y no controlado aún, de la inflación en todos los sectores de la economía.

Así las cosas, las IES se enfrentan con un panorama en el que, en el acumulado de los primeros 10 meses de 2022 ésta se ubica en el 12 %, faltando aún por conocer las cifras de inflación de noviembre y diciembre. Vale recordar que la suma de la inflación en 2020 y 2021 bordeó el 7 %.

El problema es que el país y las IES no tienen certeza de que un incremento del 15 % al 20 %, por dar una cifra estimada, responda a sus reales necesidades financieras, en un mercado con demanda decreciente.

Y todo esto sin sumar los costos que les significan a las IES las inversiones relacionadas con calidad, y ahora los costos que deben asumir -obligadas- por la decisión del gobierno de que éstas asuman la tasa de interés que, por encima del IPC, han comprometido sus estudiantes con crédito Icetex.

Lea: Gol del Gobierno a las IES a favor de los estudiantes deudores del Icetex

Mientras tanto, el ministro Alejandro Gaviria “recomienda” a las IES no subir matrículas por encima del IPC, aunque que ya es norma y costumbre sectorial que el aumento no debe superar ese IPC. “Una recomendación que les hice a las Universidades es que desde el ministerio en general, no nos parece conveniente en este momento aumentar las tarifas educativas por encima del IPC”, dijo Gaviria.

Es decir, las IES tienen libertad de incrementar matrículas en 2023 hasta el IPC de 2022 (que estaría por el orden del 15 %) y, sí o sí, las protestas seguirán: Diplomáticamente y bajo cuerda de parte de los rectores, porque el gobierno no parece escucharlos; de los estudiantes y sus familias por el incremento (de hasta 5 millones de pesos en las matrículas más costosas o de 500 mil pesos en matrículas de 2.5 millones en este año); o, por qué no, de profesores y personal administrativo si las IES no les suben sus salarios conforme el comportamiento inflacionario y sus expectativas.

Definitivamente un momento complejo, en el que se demanda asertividad de parte del Gobierno y el sistema para que el pánico no lleve a tomar decisiones desafortunadas.

A propósito, vea las declaraciones del rector de la Universidad Javeriana, explicando las razones de esa IES para incrementar valores.

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