Tras firma de Ley No 2142, ¿sector llora sobre la leche derramada?

Agosto 12/21 Por más de un año se discutió y sabían que el Congreso lo había aprobado, y sólo cuando el presidente firma la Ley, académicos y rectores reviven las críticas.

Se trata de la Ley 2142, de este 10 de agosto, “por medio del cual Institutos y Centros de Investigación reconocidos por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, estarán autorizados a obtener registro calificado de programas académicos de maestría y doctorado”.

La norma hizo todo el tránsito respectivo en el Congreso de la República, Senado y Cámara, y pese a diversas cartas de rectores y asociaciones y columnas de opinión de alguno de estos, salió adelante.

Algunos hablan de intereses ocultos de parte de terceros para beneficiarse de la norma. Otros de un real interés por potenciar la democratización o aparente abaratamiento de los costos de los posgrados.

La principal crítica de rectores y académicos es que estas organizaciones (institutos y centros de investigación) no tienen la tradición, el conocimiento ni mismas condiciones de calidad e investigación que puede ofrecer una universidad, pero

Lo cierto es que el sector nunca actuó como sistema (como ya es común), y en medio de las diferencias de opiniones y de falta de una posición consolidada y fuerte, el proyecto de ley fue creciendo hasta que se convirtió en ley de la República.

Si bien las críticas pretenden desprestigiar a los centros e institutos con respecto a las universidades, valdría la pena considerar si, por ejemplo, profesionales especializados en un sector no preferirían (en dado caso que así evolucione el tema e instituciones como éstas deseen ofertar estos programas) cursar una maestría o un doctorado en el Instituto Nacional de Cancerología, en el Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, en el Centro Nacional de Investigaciones de Café, o en el Instituto de Estudios políticos y Relaciones Internacionales IEPRI, entre otros, en vez de matricularse en una facultad de una universidad.

… aunque hay una posibilidad…

Aunque la ley está firmada, es posible también que caida en letra muerta, como ha pasado con muchas otras, y que sencillamente los ministerios de Ciencia y Tecnología y de Educación no muestren interés en su reglamentación, tal y como sucedió, por ejemplo, con la superintendencia de Educación, que el Ministerio nunca quiso reglamentarla, pese a estar indicado en la Ley 1740 de 2014, o la Ley 1911, de 2.018, que creó la contribución solidaria a la educación superior, y que el Icetex tampoco ha reglaamentado.

Las reacciones en contra

Algunas de las expresiones vienen encabezadas por el SUE, que ya se había expresado en contra. Ahora reitera su crítica y dice que significa un “desconocimiento de la academia en el proceso de aprobación”, al tiempo que “desconoce los esfuerzos que las universidades realizan para conservar la acreditación y reacreditación de sus programas, y de otro, otorgar un tratamiento diferencial que sitúa a las universidades en una posición de desventaja que no retribuye los esfuerzos académicos, administrativos y financieros que les demanda la acreditación de los programas de pregrado y especialmente de posgrado”.

Así mismo, señalan que “la posibilidad de que los centros independientes de las universidades puedan ofrecer maestrías y doctorados no garantiza que las condiciones formativas sean las más adecuadas y, a nivel macro, contribuiría a una mayor desfinanciación de las universidades quienes verían que la poca demanda que hay para el nivel posgradual empieza a desplazarse a centros que, en apariencia, cobran una matrícula más accesible. A su vez, bajar los costos de la educación posgradual, pone en riesgo la calidad de la formación de los investigadores, la cual se busca fortalecer”.

A su vez, para el exrector de la U. Nacional de Colombia, Ignacio Mantilla, “es un desacierto total esta ley que autoriza a entidades, que no son universidades, a graduar doctores. Ni siquiera instituciones tan prestigiosas como los Institutos Max Plank en Alemania otorgan títulos”.

Y para el profesor y exdecano de la U. Nacional, Diego A. Torres, “ahora tendremos doctorados de garage. Que lobby tan bravo para un tema en el que se dieron muchos argumentos para que no pasara. No es un logro, y los institutos que se presten a esto se van a estrellar con la dura realidad de no tener la tradición académica”.

“Es una total vergüenza”, señala a su vez el Vicerrector de Investigaciones de la misma U. Nacional, Camilo Younes Velosa.

Otros recuerdan que la norma no era necesaria, pues dicho centros e institutos de investigación bien podrían haber desarrollado los mismos programas en convenio con las IES.

Lo cierto es que, más allá del debate sobre la calidad, la autonomía y el proceso legislativo, también hay un trasfondo económico.

Información de referencia: Congreso no oyó a rectores. Será ley que inst. de investig. ofrezcan maestrías y doctorados

 

 2,550 

Compartir en redes