Una gestión diferente le espera a Ricardo García como rector de la U. Distrital

Nov 19/19 La crisis de esa U., por el escándalo de Wilman Muñoz, ha oxigenado el paro nacional del jueves 21. Mañana regresa de su licencia el rector Ricardo García (foto).

Tras el malestar de la opinión pública y el movimiento estudiantil desatado por el conocimiento del despilfarro de $11.320 millones de la Universidad, en un robo programado y gradual a lo largo de varios años, de parte del exdirector de Extensión Wilman Muñoz (quien aceptó los cargos y pagará una sentencia de cárcel, que está por definir), el rector en propiedad, Ricardo García, debió apartarse varias semanas del cargo, tras unas primeras declaraciones de Muñoz, ante la Procuraduría, en las que -al parecer- intentó enlodar el nombre de García, que hoy renace del escándalo luego que la justicia no ha hallado mérito alguno para investigarle.

García Duarte, quien ha recibido el apoyo público de un centenar de académicos que dan fe de su personalidad y compromiso con la vida universitaria, ha buscado todos los medios posibles para demostrar que más que acusado, él es una víctima de Muñoz y del complejo de corrupción de la Universidad, que -dice el rector- él mismo denunció.

Si bien la evolución de los hechos le han despejado el camino a García Duarte, en un proceso que según las autoridades tendrá más implicados (además de la tesorera, que también cayó con Muñoz), la incómoda sombra que estudiantes críticos del rector han querido crear sobre él como “cómplice, por acción u omisión” de los hechos, indudablemente marcará el nuevo estilo de gestión que éste deberá tomar de aquí en adelante.

Primero, porque para el estudiantado no es suficiente que Muñoz vaya a la cárcel, sino que se conozca a fondo la génesis de esta corrupción y, sobre todo, haya claridad sobre si se pueden recuperar o no los dineros hurtados.

Segundo, porque los críticos de la Universidad consideran que éste no es el único caso de corrupción que hay dentro de esa Universidad.

Tercero, porque aunque legalmente el rector García no tenga responsabilidad, queda en el aire la duda de cómo los mecanismos de auditoría y control interno de la Universidad  son tan frágiles que durante varios años no fueron capaces de detectar y reaccionar a tiempo frente al robo continuado, y el rector García no fue lo suficientemente contundente frente a los hechos cuando los descubrió.

Así las cosas, la nueva etapa y lo que resta de la rectoría de García Duarte necesariamente demandan un estilo diferente de gestión para los dos años que le quedan.

Regresa al cargo en una Universidad paralizada por los estudiantes y en pleno paro nacional. La condena de Muñoz no ha sido suficiente para que estos se mantengan en su protesta, y no es claro si pasadas las protestas del jueves próximo, regresará la calma a la IES.

El vuelto a “posesionar”, rector García, deberá atender más la gestión pública de visibilidad, transparencia y rendición de cuentas de la U. Distrital, que la reflexión académica interna; deberá estar más “encima” de su equipo de trabajo y velar por la integridad del mismo y, sobre todo, dar resultados concretos que demuestren a la opinión pública que el caso del Instituto de Extensión es algo aislado y que la probidad y la idónea inversión de los recursos públicos son características de la U. Distrital.

Mientras tanto, la U. Distrital sigue siendo, a los ojos de las noticias, el ojo del huracán de la crisis de la Universidad Pública, incapaz de dialogar y dar respuestas a muchas de las críticas del movimiento estudiantil.

Información de referencia: U. Distrital hace perder el semestre a parte de la ed. sup. pública