Agosto 3/23 Primero la ministra Vergara dijo que sí o sí se radicaban las reformas el 20 de julio, luego comunicó que escucharía al sector y ahora que han llegado aportes y críticas no se sabe cuál será el paso que dará el gobierno.
Una vez decantado por el sector la sorpresa de ver que el Gobierno no quiere radicar no una sino dos reformas a la educación (la estatutaria y la de la Ley 30) y tras más de una semana de columnas de prensa, programas informativos y reacciones individuales de rectores y de algunos colectivos sectoriales, el turno fue para las asociaciones (SUE, Red TTU, ACIET, ASCUN, ACESAD, ACIESCA y algunos directivos de IES) que se reunieron con la ministra Aurora Vergara y el viceministro (e) de Educación Superior, Wilfer Valero, en reuniones por separado: Públicas primero y luego Privadas (foto), en una decisión que ha incomodado al sector que no entiende por qué, si es un sistema mixto, los “tratan” diferente.
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Como pocas veces se ha visto en los últimos tiempos, los rectores han comenzado, de forma respetuosa, a elevar su tono de cuestionamiento al Gobierno, a propósito de las reformas. Los rectores del SUE han discrepado del no debate previo que debe hacerse a los textos, mientras que los de la Red TTU están más alineados con el Gobierno.
Por su parte, el sector privado ha ahondado más en sus cuestionamientos, y reitera en lo que ya es consenso: Nadie niega la importante de reconocer una ley estatutaria, pero hay muchas divergencias en el enfoque y en los cómo, y con respecto a la propuesta de reforma a la Ley 30 el unanimismo es casi pleno: El texto propuesto tiene muchos errores de redacción, interpretación, comprensión, alcance y es incompleto.
La sensación de los rectores, algunos molestos con la falta de claridad del Ejecutivo así como frente a los reiterados cambios en los interlocutores (particularmente de viceministros), es que este gobierno llegó muy resuelto a sacar adelante la reforma, que creyó contar con el apoyo pleno de estudiantes profesores y del Congreso y que consideró suficiente proyectar únicamente una revisión del derecho a la educación, del financiamiento de la educación superior pública, del bienestar y del cogobierno, y ahora se encuentra con un sector que le está diciendo que eso no es suficiente, que es incompleto, que no responde a lo que el país necesita y que no ha sido concertado.
La no mirada a un país regional y, en cambio, muy centralizado en su educación, la ausencia de una visión internacional, el reconocimiento de otras modalidades y oferentes educativos, el desconocimiento de la necesaria articulación de la media con la superior, la obligada revisión del concepto de educación posmedia, la urgencia de replantear los roles de la calidad, el fomento y la inspección y vigilancia, y el verdadero rol del Icetex son, entre otros muchos, los temas que refuerzan la idea de que la propuesta “está en pañales” en cuanto a su contenido y que no responde a la reforma estructural que el sector ha pedido desde hace tiempos y frente a la cual tiene miedo de que se pierda esta oportunidad histórica.
Ante este panorama, la ministra Aurora Vergara abrió la puerta a continuar el debate, pero sin concretar nada. Por ahora anuncia que tendrá reuniones con la Andi, el Consejo Gremial y con las comisiones del Congreso. Parece depender de los hechos políticos de un gobierno que no cuenta con mayorías para llevar con éxito otra reforma al Congreso, y con el temor a sufrir otro revés en el legislativo. Eso parece haber puesto freno de mano en el afán que parecía de radicar como fuera los dos textos prontamente.
Ese es el capítulo con el que cierra esta semana. Quién sabe, con el cúmulo de hechos políticos y mediáticos de este gobierno si el presidente Petro o el Ministerio de Educación comienzan el segundo año de mandato, a partir del próximo 8 de agosto, con otra decisión.
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