Abril 27/20 Pese a que el rector José Consuegra así lo informa, El Observatorio conoció que el Ministerio de Educación aún analiza las observaciones ciudadanas.
El Consejo Nacional de Educación Superior, en el que Consuegra participa, desde hace varios periodos, como representante de las universidades privadas, lo informó en un escrito publicado este domingo por el diario El Espectador, llamado “El nuevo Modelo de Acreditación en Alta Calidad”.
Así, el CESU estaría logrando el objetivo de aprobar los nuevos lineamientos, que debieron haber quedado aprobados desde el pasado 4 de marzo, pero que por unos vicios de procedimiento tuvieron que ser sometidos a consulta ciudadana, en un proceso que recogió aportes de la comunidad universitaria y que, de forma expedita, habrían sido analizados por dicho organismo, de tal manera que el martes de la semana pasada se reunió el Consejo para aprobarlos. Lea: Legalmente, aún no hay nuevos lineamientos de acreditación institucional (marzo 2020).
Además de ajustes en tiempos de acreditación y algunos procedimientos, uno de los principales cambios radica en la incorporación oficial, en Colombia, del concepto de resultados de aprendizaje como elemento determinante para evaluar la orientación curricular de los programas y que, a juicio de algunos, puede constituir un interferencia en la autonomía universitaria.
Lea: Para tener nuevos lineamientos de acreditación, Mineducación ajustará Decreto 1075
Aunque la acreditación, por ley, es voluntaria, los resultados de aprendizaje también han sido incorporados en el Decreto 1330 y en las normas que lo están reglamentando, pese a las “incomodidades” de algunos al respecto.
La columna de Consuegra
La acelerada evolución de la sociedad ha traído consigo mayores exigencias para la formación educativa de calidad en el mundo. El escenario está caracterizado por un gran desarrollo científico y tecnológico, al lado de amplias inequidades sociales con una mayor incidencia en los países en vías de desarrollo, al igual que transformaciones culturales y cambios ambientales constantes y se agrega hoy el agreste impacto de la pandemia de COVID-19, que obligan a las instituciones educativas a reinventarse para ajustarse a los nuevos tiempos.
La educación superior tiene hoy la misión de atender la formación de la juventud en un creciente y amplio abanico de profesiones y carreras tecnológicas acorde a las necesidades existentes, pero también para los requerimientos nacientes derivados de esa metamorfosis mundial. Todos estos retos deben asumirse bajo la responsabilidad de que la educación que oferten las Instituciones de Educación Superior sea de la más alta calidad.
En buena hora, Colombia empezó a trabajar con los actores del sector en un nuevo Modelo de Acreditación en Alta Calidad, cuyos lineamientos fueron aprobados por el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), en cabeza de su presidenta, la señora ministra de Educación, María Victoria Angulo.
Un asunto sumamente pertinente y considerado una necesidad era que en el proceso de evaluación de la alta calidad se reconociera la diversidad institucional, definida como las particularidades misionales diferenciadoras y únicas de cada IES y de sus programas académicos; de hecho, este concepto fue situado como una de las más importantes novedades en los nuevos lineamientos. También se valora en grado sumo, en el marco de los diferentes niveles y modalidades de formación académica, la capacidad de las organizaciones para transformarse, el seguimeinto a los planes de mejoramiento continuo, su impacto y logros, y se avanzó en la articulación de las dependencias, instancias y procesos del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior.
El nuevo modelo incorpora la evaluación de los resultados de aprendizaje, es decir, tiene en cuenta como factor fundamental qué tanto lograron los estudiantes alcanzar los objetivos de enseñanza de cada programa académico.
Un aspecto clave es que el modelo estimula la consolidación de sistemas internos de aseguramiento de la calidad que promuevan la autorregulación y autoevaluación de las instituciones como vía para responder a los cambios, como también la armonización de objetivos y estrategias planteados en el Decreto 1330 de 2019 (Registro Calificado) y en el Modelo de la Acreditación de Alta Calidad.
En la evaluación con fines de acreditación de alta calidad también fueron revisados factores como los aportes de la investigación, la innovación, el desarrollo tecnológico, el impacto social y las comunidades de profesores, estudiantes y egresados.
La Acreditación de Alta Calidad tendrá una vigencia de 6, 8 ó 10 años, de acuerdo con los resultados de las evaluaciones y la consolidación, la sostenibilidad y el impacto de la institución y sus programas académicos.
Esperamos que, con la implementación del acuerdo, los procesos de acreditación coadyuven en la consolidación de la excelencia educativa que tanto requiere el país para su desarrollo social, teniendo muy en cuenta las características de cada institución y las prioridades educativas regionales.
Información de referencia:
– De los conflictos de interés del Consejo Nacional de Acreditación
– Pandemia demorará reacreditación institucional de, por lo menos, 12 IES
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