El sistema de acreditación colombiano seguirá en deuda: Carlos Hernando Forero Robayo

El sistema de acreditación colombiano seguirá en deuda: Carlos Hernando Forero Robayo

Nov/24 En esta ocasión, Forero Robayo, exdirector ejecutivo de ASCUN, advierte sobre el riesgo de no avanzar decididamente en una reforma estructural y más pertinente de la acreditación.

“Invitamos a todos los actores, públicos y privados, a desarrollar capacidades y una mentalidad de prospectiva para no quedarnos atrapados en el presente”. Consejo Privado de Competitividad, noviembre 2024.

El Observatorio de la Universidad Colombiana ha dado cuenta recientemente de dos documentos; uno del Consejo Privado de Competitividad (participan 12 IES no oficiales) en su Informe Nacional 2024 – 2025, que incluye una Separata Especial “un futuro para todos”, y del cual tomamos la expresión inicial.

Principales problemas y retos de la ed. superior colombiana para ser un país más competitivo

Este importante y consolidado esfuerzo, fundamenta sus planteamientos y propuestas producto de un ejercicio prospectivo, con especial énfasis en el problema de la primera infancia, sobre el cual pone de presente: “Actualmente, 4.5 millones de niños de todo el mundo entre los 0 y los 5 años, están en hogares con niveles de ingreso/consumos equivalentes a la pobreza monetaria (Banco Mundial 2022)”.

El informe tiene 15 capítulos, divididos en 4 grupos (condiciones habilitantes, capital humano, eficiencia de mercados, y sofisticación e innovación), que incluyen los temas de Educación y Ciencia, tecnología e innovación; sobre los cuales realmente no se formulan propuestas de acción muy audaces.

Esta preocupación por el futuro, es uno más de tantos llamados, especialmente a la educación superior, de transitar verdaderos caminos de transformación para responderle mejor a la sociedad en escenarios altamente cambiantes y que fueron mencionadas en dos columnas anteriores de mi autoría, para “Poner a tono el sistema de acreditación”, en momentos donde el tema se estaba revisando por las IES y el gobierno, como actores predominantes en nuestro sistema, cuyo modelo internacionalmente se reconoce que tiene el peligro de no promover la innovación.

El otro documento es un proyecto del CESU, Acuerdo 01 de 2024, “Por el cual se actualiza el Modelo de Acreditación en Alta Calidad”, producto de muchísimas horas de trabajo de varias personas, diversas reuniones y mucha conversación, que a través del Consejo Nacional de Acreditación CNA ha sido presentado, con un primer desbalance: mucha energía en el proceso y pobres resultados para las expectativas de revisar a fondo el actual modelo. El proyecto contenido en 76 páginas y 70 artículos, absolutamente reglamentarista, contrasta con la mayor petición en el informe de competitividad sobre educación, que es la palabra FLEXIBILIDAD, y podría ser un intento de mejoramiento de la obsolescencia.

CESU y Mineducación presentan propuesta de actualización del modelo de acreditación

Surge la pregunta del porqué no queremos avanzar con mayor profundidad e innovación y con acciones disruptivas para estar a tono sobre lo que sucede en el mundo cuando realmente hay buenos ejemplos colombianos de transformaciones institucionales que por fortuna están ocurriendo. Tal vez, las IES de mayor desarrollo ya no encuentran inspiración transformativa en la acreditación, la ven como un simple requisito que ojalá se simplifique en medio de la poca confianza hacia este gobierno, y miran a los ranking y acreditaciones internacionales como factores proactivos de referencia. El grueso de las IES sueña con que al 100% de las instituciones se les otorgue la acreditación y ya conocen las formas efectivas (sanas e insanas) de lograrlo y entienden que se ha perdido rigor en la exigencia.

Las IES oficiales están más pendientes de un cambio legal en la forma de financiación del Estado, con esquemas ortodoxos donde se acentúa el individualismo institucional y poco interés tiene el cambio de la acreditación como poderoso regulador e impulsor de verdaderas transformaciones. El gobierno a través del MEN, salvo la expresión inicial del exministro Alejandro Gaviria, no ha mostrado un real interés sobre el tema y sigue concentrado en sus metas de cobertura e infraestructura, que lamentablemente no va a poder cumplir.

El proyecto de Acuerdo 1, que pareciera es el único que se expediría este año por parte del CESU, tiene una intención de mejorar los procesos burocráticos actuales para hacerlos en menor tiempo e introduce una figura discutible como solución como lo es la acreditación de unidades académicas, manteniendo los 12 factores que se examinan, sin recoger las nuevas nociones de calidad que se están dando y que han sido publicadas en diferentes documentos internacionales y se dedica a una recopilación exhaustiva de normas que continuaran aprisionando el sistema sin generar valores agregados para el real mejoramiento de la calidad. En el informe iberoamericano sobre educación superior 2024, que elaboró CINDA con apoyo de la SEGIB, uno de los autores muy reconocido, José Joaquín Brunner, señala sobre la acreditación en la región, que hemos avanzado en generar una cultura de la calidad, pero no mucho en un real mejoramiento de esta.

La puesta en marcha del engorroso proyecto de Acuerdo, puede llevar a que cada vez más acerquemos la acreditación a un registro calificado, a que los pares académicos terminen pareciéndose a evaluadores gubernamentales que aplican una norma rígida y sin visión académica, a mantener un modelo con pequeños ajustes de forma que no cumple la tarea para lo que fue concebido y que continúa inercialmente llevando a una aparente zona de confort para todos (acuerdos de mediocridad) que no conduce a asumir los verdaderos cambios, lo que ocasionará altos costos sociales, perjudicando especialmente a la juventud. Tampoco podrá hacer una contribución efectiva a la productividad y competitividad del país ni a fomentar nuevas ciudadanías alrededor de la sostenibilidad.

De no ser capaces, con un ejercicio verdadero de autorregulación de parte de las IES como actores relevantes, que llevé a entender las realidades y los futuros que ya están con nosotros; serán corresponsables (IES, CESU, CNA, CONACES, pares académicos) de un sistema atrasado y descontextualizado. El gobierno estará cerrando los ojos sin comprender su papel de Estado promotor y responsable por la calidad de un bien público social. La sociedad sufrirá las consecuencias, sin voces suficientes que reclamen por tener un verdadero sistema de acreditación, que continuará en deuda por la incapacidad de sus actores, incluyendo el CNA, con bajísima capacidad de liderazgo.

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