No pagar el article processing charge (APC) para alivianar finanzas: Luis Antonio Orozco

Marzo/24 El profesor Orozco, columnista de Universidad.edu.co, cuenta cómo en su estudio sobre las publicaciones depredadoras, entró a Frontiers como editor asociado para conocer y hacerse una opinión informada de estas corporaciones editoriales.

He venido investigando críticamente el fenómeno de las revistas depredadoras, mirando la evolución de la industria de la publicación científica para entender las lógicas que han conducido al daño más severo de la institución de la ciencia – pagar para publicar-. El fraude a la ciencia, como describía en otra columna en El Observatorio de la Universidad Colombiana, tiene muchos matices y va desde el plagio hasta la invención de falsos resultados que terminan cobrando muchas vidas como mostré en el campo de la medicina. El modelo de negocio de las editoriales científicas tradicionales se centra en la calidad, en la valoración positiva hecha por la comunidad científica que paga una suscripción. Entonces, si los contenidos son buenos, los científicos piden a sus bibliotecas el acceso al contenido. Claramente este modelo de negocio dio pie a personas como Robert Maxwell de ir formando un oligopolio que se apropia del trabajo gratis de autores, revisores y editores, y pide tarifas de suscripción incrementales a sus universidades y laboratorios. El modelo de acceso abierto, pese a sus buenas intenciones y el contrapeso que hizo al oligopolio liderado por Elsevier, emergieron prácticas corruptas enfocadas en el “yo te pago y tú me publicas”, como parte de un andamiaje de los rankings y acreditaciones, así como de las rentas de los investigadores caza-recompensas. Si bien existen casos de revistas pioneras de un buen modelo open access como lo fue PLOS ONE, donde el article processing charge (APC) era para cubrir el costo de producción de la revista en la web, no tardaron en emerger megacorporaciones fuera de la academia y llenas de ánimo de lucro, entre las que sobresalen MDPI, Frontiers y Hindawi.

Hagamos un análisis focal con Sustainability de MDPI, quizá la publicación más simbólica y criticada de las denominadas depredadoras. Este título presenta un numero cada 15 días. El Volumen 15, numero 1 Enero 1 de 2023 tiene 890 PDFs. Mi experiencia como editor asociado en el Journal of Management History de Emerald (Q1 en Scopus), me muestra que manejar más de 10 artículos ya exige una alta dedicación para seguir las discusiones con los revisores y ayudar a los autores a mejorar sus trabajos. ¿Cómo manejar casi mil manuscritos para sacar cada 15 días? Ahora, en términos de ganancias, cada PDF pagó $2.400 francos suizos, que serían casi 11 millones de pesos. ¡Ese solo numerito quincenal dejó $9.600 millones de pesos! Ahora MDPI tiene 416 ‘revistas’ lo que podría darnos 7.5 billones, si, billones mensuales. Es una máquina imparable de hacer dinero. Esto se replica en el caso de Frontiers, Hindawi, OMICS y muchas otras, que tienen muchos abogados y estrategias para silenciar detractores y denunciantes, como ocurrió con el emblemático Jeffrey Beall.

Como investigador me gusta la experimentación, la vivencia con el fenómeno, el contacto profundo con el objeto de estudio. Aproveché una invitación de Frontiers para organizar una edición especial (SI) con un par de amigos para una de sus 202 revistas. En Frontiers Research Metrics and Analytics nos vincularon como editores en una lista que excedía las 500 personas, algo que ya es raro. Nos dieron acceso a una plataforma muy robusta para invitar potenciales autores. El algoritmo vincula todo autor que tenga en sus publicaciones las palabras clave del SI, y uno solo aprueba la remisión del correo masivamente. Nos dan un año para tener una cuota mínima de 5 artículos para mantener la edición especial. El APC es ciertamente costoso, $1.285 dólares – unos 5 millones de pesos-. Al pasar el tiempo empiezan a llegar correos pidiendo más promoción ya que no se han recibido los artículos suficientes. Entonces, para mantener el SI se debe obrar como un agente de ventas convenciendo autores para pagar el APC. Finalmente, aceptamos un solo artículo, y llegó un escueto correo que indicaba “given the low number of published articles, we will regrettably not be able to keep the collection online. As such, the Research Topic will be removed from the Frontiers website”. De esta forma cerraron el SI, nos expulsaron de la lista de editores y borraron nuestros perfiles (en buena hora).

Para mantener la posición como editor se debe aprobar cualquier cosa que pague la tarifa. Hay muchos relatos que dan más evidencias de por qué estas corporaciones no funcionan en razón a la calidad, sino de las ganancias. La bióloga Claudia Wascher detalla como la plataforma de Frontiers realiza invitaciones indiscriminadas a su nombre, y cuando rechazaba un artículo, la plataforma le exigía buscar nuevos revisores. Similar experiencia detalla el profesor Serge Horbach y sus colegas sobre el mismo Frontiers in Research Metrics and Analytics. En el caso de MDPI hay un famoso artículo en Science sobre cómo esta corporación presiona para que se publiquen artículos mediocres, así como estudios muy importantes en Research Evaluation, una publicación de Oxford Academics, o el análisis ya célebre de Paolo Crosetto. Sugiero que el lector interesado revise estos análisis del portal Predatory Reports sobre Frontiers y MDPI.

Cierro con esta anécdota. En una visita de pares internacionales para una muy importante acreditación, la AACSB, un evaluador nos preguntó por el número de publicaciones en MDPI, a lo que le expuse toda nuestra preocupación por el tema. En la actualidad compartimos espacios en los que difundimos buenas prácticas en la publicación. A mis estudiantes, especialmente de doctorado, les insisto que en sus búsquedas de literatura eliminen artículos de estas corporaciones. Espero que en un futuro próximo mostrar PDFs en estos medios, como en la Editorial Académica Española y depredadoras en Latinoamérica como Espacios o Información Tecnológica -ya descontinuadas en Scopus-, sea un desprestigio y que no sirvan para aumentar puntos y rentas. Lamentablemente hay muchas revistas de estas corporaciones que entran en la categoría de depredadoras, que son indexadas en las bases de datos de Web of Science y Scopus, como lo indica Nature. Afortunadamente ya se inició la discontinuidad y expulsión de esas revistas en estos sistemas de indexación y resumen, pero el peligro sigue allí. MinCiencias elude esta discusión y es imperativo que asuma su responsabilidad en este tema con el sistema de educación superior. Lo único que podría salvar el modelo de open access, como bien explicó Juan Pablo Alperin, es no pagar APC, y esto debería ser una política para nuestro endeble y desfinanciado sistema de educación superior, como he indicado aquí.  

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