Mayo 23/25 La Casa Blanca aumentó la presión sobre Harvard. Luego de amenazarla con quitarle fondos federales para investigación, ahora le orden no matricular estudiantes extranjeros.
La decisión ha generado gran inconformidad en el ámbito universitario mundial que ven cómo la intervención del gobierno del presidente Donald Trump sobre la Universidad de Harvard, considerada la mejor del mundo, pone en serio riesgo la libertad académica y la autonomía universitaria.
A través de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se le comunicó así la decisión a la Universidad: “Les escribo para notificarles que, con efecto inmediato, el programa de la Universidad de Harvard de Estudiantes y Visitantes Extranjeros ha sido revocado”.
“Esto significa que Harvard ya no puede matricular a estudiantes extranjeros y que los estudiantes extranjeros actuales deben transferirse o perderán su estatus legal”, señala la comunicación.
También señala que Harvard “ha creado un ambiente inseguro en el campus al permitir que agitadores antiestadounidenses y proterroristas acosen y agredan físicamente a personas, incluyendo a muchos estudiantes judíos”.
“Es un privilegio, no un derecho, que las universidades matriculen a estudiantes extranjeros y se beneficien de sus mayores pagos de matrícula para aumentar sus multimillonarias dotaciones. Harvard tuvo muchas oportunidades de hacer lo correcto. Se negó”, dice la carta.
“Que esto sirva de advertencia a todas las universidades e instituciones académicas del país”, añadió.
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Harvard tiene un significativo número de estudiantes extranjeros (un poco menos de 7 mil, que representan cerca del 30 % del total de matriculados), hijos de familias pudientes, gobernantes y empresarios de otros países del mundo, que pueden pagar las altas cuotas de matrícula, a veces más altas que las que pagan los propios estudiantes originarios de Estados Unidos. Además, se calcula en cerca de tres mil los colaboradores y académicos extranjeros.
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“Estamos trabajando rápidamente para brindar orientación y apoyo a los miembros de nuestra comunidad. Esta acción de represalia amenaza con causar un daño grave a la comunidad de Harvard y a nuestro país, y socava la misión académica y de investigación de Harvard”, señaló la institución en un comunicado.
¿Por qué la medida?
Al poco tiempo de su posesión presidencial, en enero pasado, el gobierno Trump inició un conflicto con las principales universidades privadas de élite de Estados Unidos, en rechazo a la actitud de estas de permitir la libre expresión política de sus estudiantes, muchas de ellas a través de manifestaciones propalestinas y prácticas que, para el gobierno, fomentan el antisemitismo y que, para Trump, representa conductas de instituciones de extrema izquierda en lo que el llama un “desastre progresista” y una “amenaza para la democracia”.
Igualmente, el gobierno Trump ha sido abiertamente opositor de sostener programas de Diversidad, Equidad e Inclusión (o DEI)
Harvard, por ser la más reconocida, encabeza la pelea del presidente, pero la medida busca controlar la situación en todas las demás.
La presión se da a través del recorte en los apoyos que el Estado ha venido dando, especialmente destinado a procesos de investigación. Son miles de millones de dólares.
Entre tanto, Harvard demandó a la administración el mes pasado por el intento del gobierno de imponer cambios en su plan de estudios, sus políticas de admisión y sus prácticas de contratación.
Aunque Harvard es una universidad privada, el gobierno es el que tiene el control sobre el ingreso de extranjeros al país.
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