Una cosa se dice como rector y otra se hace como viceministro: Anuncios y concreciones de Alejandro Álvarez

Una cosa se dice como rector y otra se hace como viceministro: Anuncios y concreciones de Alejandro Álvarez

Abril 23/24 Antes de ser viceministro de Ed. Superior, Alejandro Álvarez Gallego, era rector de la U. Pedagógica Nacional y columnista . Hay una gran distancia entre sus diagnósticos sobre lo que había que hacer en educación superior y lo que ha hecho en 7 meses como funcionario público.

La realidad es que poco o nada ha cambiado de forma sustancial el Ministerio de Educación Nacional y el Viceministerio de Educación Superior desde octubre pasado, cuando Álvarez Gallego llegó a reemplazar, en propiedad, a Ana Carolina Quijano, como viceministra. ¿Las diferencias? Hoy la ministra Aurora Vergara Figueroa parece desentendida de la educación superior y enfocada en su propuesta de ley estatutaria y las acciones para la educación básica y media; han aumentado los anuncios (como resultado de los recorridos que, esporádicamente, hace por el país el presidente Petro) para crear nuevas sedes universitarias, y los temas esenciales para el sector siguen en modo espera: No hay reforma a la Ley 30, no hay reforma al sistema de aseguramiento de la calidad (el viceministro no se ha reunido con Conaces), no hay avance significativo en la propuesta de incrementar la cobertura en 500 mil cupos, no hay reforma al Icetex, y no hay ajuste a los artículos 86 y 87 de la ley 30, entre otros.

Por ahora, el viceministro viene hablando de un “acuerdo nacional por la educación superior” entre un grupo cerrado, no público y sin agenda ni metodología pública, que busca reemplazar la reforma a la Ley 30 de 1992.

Los diagnósticos de lo que había que hacer según el columnista Álvarez Gallego

Posesionado como rector de la Universidad Pedagógica Nacional, Alejandro Álvarez comenzó a ser columnista del diario El Espectador. Por los temas de sus escritos, El Observatorio de la Universidad Colombiana reprodujo varios de estos, así:

SAC ha afectado la autonomía: Alejandro Alvarez – sept/2022

Cambiar de Ley y de pensamiento para atender a los jóvenes: Alejandro Alvarez Gallego – nov/22

Hora de pensar en serio una reforma a fondo al Sistema de la Educación Superior: Alejandro Álvarez – feb/23

La educación en el gobierno del cambio: Alejandro Álvarez Gallego – Feb/23

Reforma a la Ley 30… más allá del financiamiento: Alejandro Álvarez Gallego

Construir una reforma a la Ley 30 con todo el sector: Alejandro Alvarez Gallego – Junio/23

Aportes a la ley estatutaria de la educación: Alejandro Álvarez Gallego – Sept/23

Por qué acepté ser Viceministro de Educación Superior: Alejandro Álvarez Gallego -Sept/23

Algunas de las reflexiones del entonces rector fueron:

– El Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC) no ha permitido hacer más responsables a las universidades, sino que ha desarrollado unos mecanismos de regulación externa que llevan a que los programas académicos se ajusten a los requerimientos de calidad que exige el Ministerio quien, a su vez, responde más a las exigencias de la OCDE que a las demandas y particularidades de la educación superior.

– La reforma de la Ley 30, que rige desde 1992 los destinos de la educación superior es una necesidad urgente.

– Alcanzar la acreditación y el registro calificado de los programas se convierte en un esfuerzo que no se compensa con la asignación de más recursos para las universidades.

– La evaluación se hace a través de pares académicos, que al ser seleccionados en el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) y en la llamada Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CONACES), ven reducida su libertad a la hora de definir los criterios que consideran legítimos para poner a funcionar sus programas.

– Considero que este modelo (de aseguramiento de la calidad) ha afectado sensiblemente el precepto constitucional de la autonomía universitaria. Revisar y reorientar el llamado Sistema de Aseguramiento de la Calidad es urgente para redefinir las relaciones entre el Estado y las universidades

– El primer desafío es cambiar de raíz el llamado Sistema de Aseguramiento de la Calidad, y más allá, la mismísima Ley 30. Si el MEN, el CESU, el SUE, ASCUN y las Instituciones técnicas y tecnológicas no aprovechamos este momento, quizás perdamos la oportunidad de ponernos al día con las exigencias de estas juventudes que no cesan de reclamar cambios.

– No es posible que sigamos amarrados a un modelo de acreditación cerrado, parametrizado y estandarizado por una superficial lista de indicadores.

– No es posible seguir pensando que podemos crecer, sin preguntarnos por el tipo de programas que estamos ofreciendo a los y las jóvenes de este país. 

– (se debe) revisar la política de ciencia, tecnología e innovación (Ley 1286 de 2009).

– (se debe) revisar la forma como se estimula y fomenta la creación de comunidades académicas para trascender la métrica con la que se clasifican las revistas científicas. No podemos seguir con ese sistema de estímulos que lleva a la más absurda carrera por acumular puntos para mejorar salarios, sin reconocer los múltiples formatos en los que puede circular el pensamiento diverso.

– (se debe) revisar la forma como el Estado cumple su función constitucional de inspección y vigilancia de la educación superior , superando la lógica de la regulación, para volver a su función de fomentar la excelencia y garantizar el derecho a la educación de todos los colombianos. Necesitamos mejores condiciones para ejercer con creatividad la autonomía que tenemos como Sistema de Educación Superior.

– (se debe) reformar la Ley 30 de 1992 de manera que se reorganice la arquitectura institucional en todos sus sentidos, empezando por la forma como se financian las instituciones oficiales.

– Se debe buscar invertir la pirámide que hoy tenemos en relación con el porcentaje de estudiantes, universitarios 67% y técnicos o tecnólogos 33%; de igual manera la proporción de instituciones del sector público y el privado, universidades: 33 oficiales y 55 privadas, instituciones universitarias o escuelas tecnológicas: 19 oficiales y 102 privadas, Institutos tecnológicos: 4 oficiales y 36 privados e instituciones técnico profesionales: 9 oficiales y 21 privadas. Esto significa que el Estado les ha dejado a los particulares la tarea de formar técnicos y tecnólogos, y además ha despreciado dicha formación, privilegiando la oferta de carreras profesionales, como si la técnica y la tecnológica tuvieran menos valor en la escala de la formación humana.

– Es el momento de pensar en serio una reforma de fondo al Sistema de la Educación Superior.

– El ICFES tiene que ser de nuevo el instituto para el fomento de la educación superior; se deben acabar los rankings odiosos de las pruebas saber.

– La educación superior está en crisis. 

– (Para reformar la Ley 30) es necesario convocar a todos los actores interesados, entre ellos a la academia, lugar en el que habita el pensamiento crítico, que nos puede aportar en temas cruciales como:

  • fundamentos y objetivos de un sistema de educación superior para el siglo XXI, la sociedad del conocimiento, la justicia y la igualdad;
  • las tendencias que rigen las reformas educativas en el mundo;
  • las formas alternativas que existen para organizar los modos de gobernanza de las IES;
  • el concepto de autonomía y sus diferentes acepciones;
  • la articulación de las políticas asociadas, que en nuestro caso tienen que ver con el Sistema Universitario Estatal (SUE), sus posibilidades y su papel, con Min Ciencias, con el ICFES, con el ICETEX, con el Consejo Universitario Estatal (CESU), la educación media, el aparato productivo;
  • el lugar del bienestar universitario como condición para la el mejoramiento continuo de las tareas misionales;
  • los sistemas de control a las finanzas de las instituciones públicas y las privadas, con sus diferencias;
  • los modelos de manejo presupuestales;
  • la eficiencia y racionalidad administrativa en función de la academia;
  • los sistemas integrales de gestión;
  • el llamado sistema de aseguramiento de la calidad y la posibilidad de transitar hacia un sistema de fomento;
  • los marcos normativos y los flujogramas que armonizan y simplifican la gestión;
  • las nuevas formas de proyección social y su relación con las actividades de extensión.

¿Cómo entender la diferencia entre lo deseado y lo ejecutado?

Es difícil saber exactamente por qué el sector se enfrenta en esta situación de ambivalencia de discursos, promesas y mínimas realizaciones.

En el caso del viceministro pueden aventurarse diversas hipótesis:

– ¿No ha terminado de entender la dinámica del Estado, las intencionalidades del gobierno y las velocidades del Ministerio?

– ¿Con lo hallado como viceministro, ha decidido reorientar su pensamiento?

– ¿Sufre el síndrome del académico que debe ejecutar?

– ¿No le dejan trabajar?

– ¿Así se siente cómodo?

La continuidad o cambio en las acciones del gobierno en educación superior ayudarán a responder esta duda.

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