Nov 24/22 Más que un hecho aislado, la “pugna” entre IES (con casos representativos como Javeriana y Andes) y Mineducación deja unas conclusiones que, según como se mire, son buenas o malas para la educación superior.
Como son dos de las universidades con mayores valores de matrícula en el país, los incrementos por estas proyectados para 2023 se sienten más en el bolsillo de estudiantes, que -en una práctica poco común para jóvenes de IES privadas de estrato alto- salieron a las calles a protestar, llamando la atención de medios de comunicación, y motivando a estudiantes de otras IES a movilizarse en caso de que se sintieran afectados con la proyección de sus pagos.
El hecho, en un contexto de permanente debate sobre la deseada gratuidad educativa, en un gobierno que ha defendido el tema, que incentiva la matrícula cero en IES públicas, y con una inflación disparada y no controlada, alimentó la preocupación de las familias y motivó la intervención del ministro de Educación, Alejandro Gaviria, quien -en una tensa, polémica y, para algunos, innecesaria reunión- salió a comunicar que se había logrado un acuerdo con las IES para que éstas sólo subieran hasta el 12,22 %, que corresponde al IPC acumulado al 31 de octubre, conforme lo definido por la normatividad al respecto.
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Tanto la Javeriana (Bogotá y Cali), como Los Andes, estaban haciendo algo considerado común y normal en la educación superior, y que también estaban comenzando a hacer otras IES, con menos visibilidad mediática: elevar la matrícula por encima del IPC del año en curso.
Técnicamente dicho recurso no es ilegal, siempre y cuando las IES justifiquen ante el Ministerio de Educación el por qué su incremento por encima del IPC.
Hasta ahora, no se conocen casos públicos, en los últimos años, en los que el Ministerio haya echado para atrás uno de estos incrementos. Incluso, se dice que dicho requisito de justificar el aumento es un simple procedimiento, porque la Subdirección de Inspección y Vigilancia, responsable del tema, ha pasado agachada el respecto. Las palabras del ministro sugirieron que por primera vez se haría una real intervención.
El punto es que, según los análisis de El Observatorio de la Universidad Colombiana, mientras que en los últimos 10 años el IPC se ha incrementado en un 50%, hay IES que lo han hecho hasta en un 200%, lo cual explica los muy altos costos en algunos de los pregrados (como, por ejemplo, Medicina, que es el más costoso de todos).
Se supone que las justificaciones para los incrementos por encima del IPC se basan, generalmente, en mayores inversiones de calidad, infraestructura, bienestar, laboratorios, movilidad internacional… pero al ser aprobadas terminan constituyendo una base permanente para futuros incrementos, con lo que se explica el por qué se elevan tanto las matrículas, pues estos incrementos adicionales no son desmontados posteriormente.
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¿Ganadores y perdedores?
La intervención del ministro Gaviria y la comunicación posterior de las universidades Javeriana y Los Andes de reversar sus anuncios iniciales y sólo incrementar hasta el 12.22%, calmaron el ambiente de protesta estudiantil, y generaron varias lecturas, especialmente de preocupación entre los rectores.
El hecho podría ser cobrado a su favor, políticamente hablando, por parte del ministro, al mostrarse como defensor de la economía de las familias con estudiantes universitarios.
Paradójicamente, Gaviria, quien fue rector de la Universidad de Los Andes, no acogió los argumentos de los muchos rectores quienes pidieron al gobierno entender tanto su autonomía universitaria para decidir estos incrementos, como la compleja situación financiera que están viviendo, especialmente las IES privadas, tras dos años de pandemia, en los que muchas no subieron matrículas, tampoco estudiantes, congelaron salarios y tuvieron que recortar inversiones.
La situación lleva a considerar otros escenarios:
1. El “recordatorio” del Gobierno de subir sólo hasta el IPC del 12,22 %, en una semana en la que además los rectores se informaron del “gol” que se les metió con la reforma tributaria y el spread de intereses de Icetex que ellas deben pagar, con una inflación no controlada y sin considerar la que falta en los dos meses más alcistas en precios (noviembre y diciembre), seguramente llevará a que los consejos superiores y directivos que habían pensado en incrementos bajos (2, 4 ó 6 %, por ejemplo), opten por subir aún más, hasta el 12,22 % para compensar sus finanzas. Es decir, indirectamente el gobierno está “ayudando” a que las IES suban las matrículas.
Lea: Gol del Gobierno a las IES a favor de los estudiantes deudores del Icetex
2. Aunque el ministro no amenazó explícitamente, su tono sí intimidó a los rectores. Ellos podrían sostenerse en su decisión y justificar debidamente sus aumentos, pero el reversazo puede ser leído de diversas formas:
a) los aumentos propuestos no tenían la debida justificación técnica y se caerían si el Ministerio, por primera vez, hacía un examen riguroso;
Vea el video inicial en el que el rector de la Javeriana justificaba aumentos por encima del IPC.
b) con o sin necesidad de más recursos, los rectores prefirieron no “torear” a un gobierno con pocas semanas de posesionado y a su ministro, y “caer en desgracia”, perdiendo su amistad y sometiéndose a posteriores visitas de inspección y vigilancia o demanda de requisitos poco prácticos en sus diversos procesos;
c) políticamente, los consejos superiores y directivos decidieron acoger la solidaridad pedida por el ministro hacia los estudiantes.
d) desde una mirada de mercado, las IES evaluaron que sostenerse con incrementos sobre el IPC podría afectarles la demanda en el mediano plazo.
Clic para leer el comunicado de La Javeriana
Clic para leer el comunicado de Los Andes
3. Lo vivido con la limitación de los incrementos lleva a que, en adelante, las IES “tengan miedo” de subir matrículas por encima del IPC por miedo a la presión social, mediática y de redes, y en un sector mayoritariamente dependiente de ingresos de matrícula, la planeación financiera comience a experimentar serias restricciones, se vean desfases entre ingresos reales e ingresos proyectados, matrículas e inflación, IPC y aumentos de salarios.
4. Tras dos difíciles años en los que muchas IES subieron muy por debajo del IPC, e incluso algunas tuvieron que congelar y hasta bajar matrículas, es previsible que inversiones y, sobre todo salarios (que es lo que más pesa en el presupuesto de funcionamiento), se sigan afectando fuertemente.
5. Si a la suma de factores se suma el ya reiterado mensaje del ministro sobre la complejidad de los procesos de calidad e, incluso, su expresión de que tal vez el sistema podría funcionar mejor sin tanta acción de Conaces y CNA, es viable pensar que el Sistema de Aseguramiento de la Calidad y los procesos de inversión en alta calida dy acreditación de las IES se vean afectados en el corto y mediano plazo.
Es cierto que hay IES que funcionan como un negocio y generan lucro para quienes están detrás de ellas, pero eso debe ser algo que el Estado (Ministerio) tiene que confirmar y actuar en donde lo demuestre, pero no se puede generalizar erróneamente la idea de que todas las IES privadas ganan demasiado o tienen tanto lucro que pueden darse el lujo de dejar de subir matrículas. Hay que recordar que éstas contribuyen con el Estado a prestar el servicio público de la educación superior y que, sin contar estudiantes, en el sistema de educación superior colombiano se pueden contar cerca de medio millón de personas (profesores y administrativos), que también deben ser objeto de protección del Estado en cuanto a su trabajo e ingresos.
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