En la U. de Medellín borran las huellas de la administración del exrector Federico Restrepo

Feb 1/24 En pocos días la U. de Medellín desterró directivos. Volvieron “los de antes” y así podrá quedarse la situación, salvo prospere una denuncia, admitida por Mineducación, de posible irregularidad en las decisiones de la Consiliatura.

Y eso que es una universidad reacreditada institucionalmente.

Como lo informó El Observatoriode la Universidad Colombiana, en una decisión más política que académica, la Universidad de Medellín destituyó al rector Federico Restrepo Posada luego que en la Consiliatura, máximo órgano colegiado, recuperaran el poder los egresados que por muchos años controlaron la Universidad (liderados por la exconcejal Arcila) y ahora bajo la presidencia de Juan Alejandro Hernández Hernández.

Tras la reunión de la Consiliatura, a través de un comunicado público, se informó de la salida del rector Federico Restrepo, el nombramiento, en encargo de Elda Patricia Correa Garcés, por tres meses mientras llega como rector en propiedad Néstor Raúl Posada Arboleda.

… Pero

No obstante los cambios, dos de los consiliarios, que no asistieron a la sesión de “cambio de mando”, demandaron la actuación del máximo órgano de gobierno por haberse dado sin la presencia de ellos, lo cual iría en contra de la normatividad.

El diario El Colombiano ha dicho que “el Ministerio de Educación admitió la denuncia que interpuso el abogado Carlos Eduardo Naranjo —el mismo que llevó el caso contra Julián Bedoya- contra la asamblea en la que la Consiliatura de la U. de M. sacó a Restrepo para darle paso a quienes hoy gobiernan el claustro”.

De avanzar esa denuncia, la Universidad entraría en un largo proceso de demandas y contrademandas.

Reacomodo de fichas

Tras conocerse el cambio, este Observatorio señaló que “la salida del actual rector -Federico Restrepo-, seguramente vendrá acompañada de una “barrida” en varios de los más altos cargos directivos”.

Dicho y hecho. Tal cual es lo que ha venido dándose en la U, tal y como lo decribe el diario El Colombiano, cuya crónica de cambios reproducimos textualmente:

Menos de una semana después de que los sectores que antes manejaban la Universidad de Medellín le dieran un golpe de mano al rector Federico Restrepo, se estarían empezando a ver los primeros indicios de un reposicionamiento de fichas para borrar cualquier huella de la anterior administración.

Los movimientos con motivaciones proselitistas son relativamente normales en instancias que abiertamente tienen una connotación política, como cuando entra un alcalde o un gobernador, pero no lo son en entidades de corte académico como se supone que es la U. de M.

Un primer campanazo de que podrían estar volviendo los viejos tiempos en que la política era algo central en el manejo de esta institución lo dio el exdecano de la facultad de Derecho en una carta de despedida de la rectora encargada, Elda Patricia Correa. En ella además de lamentarse de lo intempestiva que fue la determinación de apartarlo del cargo, manifiesta su extrañeza porque su reemplazo es Francisco Alonso Garcés, quien efectivamente ha sido profesor por más de tres décadas, pero es tal vez más reconocido como un político veterano, con puestos como notario, gerente de Teleantioquia, secretario en la Gobernación y concejal de Envigado. El año pasado se quemó al tratar de llegar de nuevo a esa corporación municipal.

En la misma carta, Rodas da cuenta de una conversación que habría tenido con la señora Correa, en la que ella le manifestó, según afirma, que“la consiliatura de la Universidad —el máximo órgano de gobierno— no deseaba nada que tuviera que ver con el anterior rector” y que “lo más apropiado hubiera sido que todos los decanos hubiéramos presentado renuncia protocolaria al llegar la nueva rectora”.

Pero el de Derecho dista mucho de ser el único relevo que se ha dado en tan poco tiempo y, según una fuente que habló con El Colombiano, prácticamente se está viviendo un remezón de casi todo el staff directivo.

Tan pronto se supo de la salida de Restrepo, en solidaridad, renunciaron el vicerrector académico Alejandro Arbeláez y el vicerrector de Extensión Jesús Alonso Botero.

En la vicerrectoría académica quedó el exdecano de ciencias, José Alberto Rúa como encargado; para la dirección estratégica iría Mauricio González, que había sido director de Planeación en el pasado; a la vicerrectoría Administrativa y Financiera, el exrector Enrique Olano y a la General, Luisa Fernanda Horta, como encargada, aunque existen versiones de que es solo para cuidarle la silla a Correa que la ocuparía dentro de tres meses cuando llegue Néstor Raúl Posada, el nuevo rector en propiedad. Este se encuentra tramitando la licencia de su cargo como fiscal delegado ante el Tribunal Superior de Antioquia.

Además, sacaron a la directora de Comunicaciones que llevó Restrepo, Ángela María de los Ríos, y devolvieron a ese rol a Beatriz Oquendo, a la que Restrepo había pasado a dirigir la emisora universitaria. Y como vicerrector de Extensión habría quedado Felipe Jaramillo, el exyerno del exrector Néstor Hincapié.

Según las fuentes, buena parte de estos reposicionamientosobedecerían a cuotas por el apoyo que recibió el sector de Néstor Hincapié y Aura Marleny Arcila para darle el ‘golpe de Estado’ a Restrepo.

Vale la pena recordar queHincapié manejó la U. de M. por 20 años y hay señalamientos de que la convirtió en una especie de empresa política al servicio de sus aliados. Finalmente, renunció en 2021, luego delescándalo que lo llevó a estar en el ojo de la Fiscalía, aunque luego fue absuelto, por el escándalo del cuestionado título de abogado que el claustro le otorgó al senador Julián Bedoya en tiempo récord y con aparente laxitud en los requisitos para graduarse.

Tras el paso al costado, llegó Federico Restrepo como un intento de una parte de los dueños de la universidad —que son unos 43 mil egresados— de transformar prácticas internas y contrarrestar el daño reputacional.

No obstante, también de acuerdo con las fuentes, los viejos poderes, como Aura Marleny Arcila, bloquearon esa labor y el envión definitivo fue la asamblea del jueves pasado.

En ese escenario, valiéndose de una filigrana digna de la más encumbrada estrategia política,inclinaron la balanza a su favor para aprobar la salida de Restrepo. La jugada consistió, dicen las fuentes, en hacer que tres sectores que antes eran críticos cambiaran de bando y en esa determinación habrían jugado promesas de participación burocrática.

Al preguntársele a Correa si fue cierto el diálogo con el exdecano Rodas, dijo que había hablado con él como unadeferencia porque le parecía muy frío que su salida se la anunciaran de Talento Humano, pero no se pronunció sobre el resto de lo que él afirmó que ella le había dicho.

Con relación a los movimientos, argumentó que no se ha cambiado el 100 por ciento de los cargos, aunque sí varias vicerrectorías y solo dos decanaturas –la de Rodas y la de Rúa, el nuevo vicerrector— y que además han ejecutado acciones para fortalecer algunas áreas y retirado profesores “que son de otras casas de formación” para incorporar a egresados.

“Se cambian los cargos que se espera que obedezcan al nuevo perfil de la administración y a la nueva visión de universidad”, dijo.

La rectora encargada de la U. de M. aseguró que “no necesariamente” los cambios actuales obedecen a un intento por darles participación en el poder institucional a quienes los apoyaron.

“Obedecen a nuevas concepciones de la universidad que pueden no ser iguales a las que tenía el sector representado por el rector saliente –Restrepo”. Y con relación a nombramientos como el de Francisco Garcés, adujo que “Pacho Garcés es profesor hace más de 20 años, mientras que Fernando Rodas nunca ha dictado una clase en la Universidad de Medellín”, y fuera de eso, que “ser político no necesariamente es una mácula o enfermedad contagiosa o algo que tenga que generar un rechazo social”.

Beatriz Oquendo, por su parte, indicó que no se considera cuota de Néstor Hincapié, pues lleva 29 años en la institución y ha pasado por ocho rectores. Con su nombramiento actual, adujo,se habría corregido un error administrativo que cometieron en la administración de Federico Restrepo al bajarle el nivel del cargo.

Hasta aquí la historia de El Colombiano.

¿Qué evalúa realmente el proceso de acreditación institucional?

En abril de 2021, en medio del escándalo por la irregular titulación que laUniversidad de Medellín dio al entonces senador Julián Bedoya, y las dificultades de estabilidad del entonces rector Federico Restrepo Posada, dicha institución obtuvo su reacreditación institucional de alta calidad, por seis años, mediante la resolución 007470 del Ministerio de Educación Nacional.

Según los lineamientos de acreditación institucional vigentes en aquel entonces (Acuerdo 02 de 2020) y con los cuales se evaluaba la calidad de las IES, el CESU y y CNA señalaban que la acreditación institucional suponía, entre otros “el desarrollo e implementación de políticas de buen gobierno que garanticen la estabilidad institucional y la generación de sistemas de gestión transparentes, eficaces y eficientes, en cumplimiento de los derechos y los deberes de las personas, y de la responsabilidad de rendir cuentas a la sociedad”, y de allí se evalúan los factores de buen gobierno y máximo órgano de gobierno, relación con grupos de interés y rendición de cuentas.

¿Es posible garantizar la estabilidad y calidad de un proyecto educativo con permanentes remezones en el gobierno institucional?

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