“Legalmente” docentes de Unisucre incrementaron su salario hasta en más del 300 % en 4 años

“Legalmente” docentes de Unisucre incrementaron su salario hasta en más del 300 % en 4 años

Abril 21/26 No es claro qué escandaliza más: Que haya docentes con salarios de más de 70, 80 y 90 millones de pesos; que se dude de la legalidad de cómo lo lograron; o que el Ministerio se haya comprometido a acabar de raíz esas situaciones y no lo haya hecho.

Lo sucedido en Unisucre

La Universidad de Sucre se encuentra sumida en una parálisis académica tras el estallido de un escándalo financiero y ético que ha llevado a los estudiantes a un paro indefinido luego de que ellos mismos encerraran e impidieran, por un corto tiempo, la salida de sus docentes del salón de profesores, tras conocerse públicamente lo que se ha llamado el “Cartel de los Puntos” de esa institución, en referencia al hecho de que un grupo de docentes de planta logró, amparado en la normativa vigente (concretamente el Decreto 1279 de 2002), incrementar sus ingresos mensuales a cifras astronómicas, mientras la base estudiantil denuncia precariedad en servicios básicos como el almuerzo de los estudiantes necesitados.

Según las denuncias de varios medios de comunicación, entre 2021 y 2025, al menos 15 docentes de la Universidad de Sucre  incrementaron sus salarios de una forma exageradamente alta. Así por ejemplo, docentes que ganaban entre 10 y 15 millones en 2021  multiplicaron en 3 y 4 los mismos para 2025, e incluso hay dos profesores que devengan más de 90 millones de pesos al mes (ver cuadro).

En la cúspide de esta pirámide salarial se encuentran los profesores:

Alexánder Pérez Cordero, Donicer Montes Vergara y William Niebles Núñez (en la foto, del diario El Meridiano),

cuyos salarios no sólo superan, en mucho, los salarios promedio de los docentes de todas las universidades públicas, y privadas, del país, y los más altos salarios del Estado, sino que su pago anual vale mucho más que el plan de “almuerzo digno” y servicios de bienestar que presta esa universidad a sus estudiantes.

El escándalo no es solo es por el monto de las asignaciones, sino por la integridad de la producción académica que sustenta esos pagos: se investigan 634 artículos, de los cuales el 53% presentan alertas por ser publicados en revistas “espurias” o “depredadoras”, sin rigor científico, que cobran por publicar y facilitan el inflado de currículos.

Los salarios de Unisucre superan, en mucho, los mejores salarios del sector, mostrados, en 2023, por este Observatorio de la Universidad Colombiana.

El “hueco” legal: Un sistema que nadie se atreve a tocar

Estas acciones, en principio, se realizan legalmente a la luz del del Decreto 1279 de 2002, que es la norma que permite que la productividad académica (títulos, libros, artículos) se convierta en puntos salariales permanentes. Es decir, que el salario de cada docente de universidad pública se determine según su productividad académica.

Para ello se asignan, según la ponencia, libro, artículo… que haga el docente y logre que un Comité Interno de Asignación y Reconocimiento de Puntajes (CIARP) de cada Universidad le apruebe, un determinado número de puntos. Para 2026, cada punto vale $23.924 pesos, de tal forma que el número de puntos acumulado por cada profesor se multiplica por ese valor y así, de forma permanente en el tiempo hacia adelante, quedará su salario cada año, más los respectivos reajustes.

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Según el Decreto 1279, “el procedimiento para el reconocimiento y liquidación de los puntos salariales por productividad académica lo reglamenta el Consejo Superior Universitario de cada universidad”, y aquí empieza parte de la discusión. Muchos directivos que influyen en estos temas, también son docentes, y actúan bajo la lógica de “hagámonos suave. Lo que aquí definamos debe beneficiarme a mí cuando regrese del encargo directivo a ser docente”.

La situación ha sido reiteradamente advertida por el sector educativo, pues se ha visto que esto es una “bomba de tiempo” financiera, inflada por prácticas de algunos docentes, éticamente cuestionables, pues recurren a acciones ilegales o de difícil validación de su irregularidad, para incrementar sus salarios.

Desde la década pasada se han dado diversos intentos de reforma que fracasan sistemáticamente por la presión de sindicatos, el temor a vulnerar “derechos adquiridos”, y el miedo de rectores y ministros de “enfurecer” a los docentes y sus sindicatos, que podrían responder con paros y protestas.

Mineducación se había comprometido a reformar el 1279

En 2024, ante trabajadores sindicalizados de la Universidad del Valle, el Ministro de Educación, José Daniel Rojas Medellín, dijo que “teniendo en cuenta que los recursos son escasos y hay que cuidarlos, y que son públicosprometió “acabar con la élite” docente mediante la reforma del Decreto 1279 de 2002.

“Con el respeto que se merecen, porque me dicen que yo soy grosero, estoy hablando con mucho respeto, pero hay otros profesores y otras profesoras que se ganan 60, 70 y 80 millones de pesos porque publican hasta 12, 14, 15 publicaciones de investigación al año. Yo me pregunto, qué capacidad de producción intelectual, mis respetos. Pero ¿quiénes son los que verdaderamente los escriben, los monitores, los profesores hora cátedra, los estudiantes (a quienes ni siquiera se les da un almuerzo digno?, pues eso se acaba, y vamos a modificar  el decreto 1279, para que también los que están en la élite; esa élite se acaba y pueda haber una nivelación muchísimo más justa”, dijo, y complementó: “Lo que pueda sacar por decreto, lo saco por decreto. Lo que haya que llevarse al Congreso de la República se lleva allá y lo que haya que pelear en las calles, se pelea en las calles. Y si tenemos que pelear con nuestros propios compañeros que en la Hacienda Pública nos dicen que hay restricciones presupuestales, pues el presidente de la República ha sido muy claro: “Si aquí hay crisis fiscal, la pagan los ricos, pero jamás la van a pagar los pobres, y mucho menos la universidad pública”

No obstante el anuncio, hoy, ante la crisis en Unisucre, el silencio del Ministerio es ensordecedor, y no hay una norma que prometa el cambio de dicho Decreto, ni siquiera ante la crisis fiscal evidente que vive el país. Se habla de una propuesta de nuevo decreto, aún no socializada.

También debe recordarse que, en 2022 el senador Alirio Barreras impulsó un proyecto de ley para que ningún directivo o docente gane más que el Presidente de la República, pero este se quedó en el papel.

Por ahora, aunque las universidades públicas destinan más del 50% de sus ingresos operativos solo a cubrir estas nóminas, sus recursos, ampliados en su base presupuestal por este gobierno, parecen resistir estos aumentos, pero quién sabe hasta cuándo.

Las modalidades de la “fábrica de puntos”

Según denuncias y dossiers analizados, y reiteradamente documentados por El Observatorio de la Universidad Colombiana, las estrategias para maximizar salarios incluyen:

  • Carruseles de coautoría: Docentes que se incluyen mutuamente en artículos para sumar puntos sin haber investigado.

  • Revistas depredadoras: Publicaciones de bajo rigor y dudosa reputación que garantizan la aparición del artículo a cambio de un pago.

  • Uso de IA y plagio: Detección de textos generados por inteligencia artificial y coincidencias de hasta el 99% con otros trabajos.

  • Explotación estudiantil: Uso de trabajos de grado de estudiantes como artículos propios de los docentes.

  • Retrofechado y duplicidad: Publicar el mismo contenido con diferentes títulos o fechas para engañar al sistema de conteo.

Con estas práctica, ahora más favorecidas con la tecnología, hay docentes que de un momento a otro aparecen con decenas de artículos y libros supuestamente escritos por ellos, en muy poco tiempo, y a veces en campos del conocimiento que ni siquiera corresponden con aquellos en los que se formaron.

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Unisucre no es el único caso

Además de Unisucre, la cuestionada aplicación del Decreto 1279 para inflar salarios también ha visto escándalos, entre otras, en:

  • Universidad del Atlántico: Denuncias por peculado ante la Fiscalía por puntos en revistas depredadoras y docentes con 40 artículos anuales.

Lea: Uniatlántico: Fiscalía analiza posible peculado en puntajes de escalafón

El exrector de Uniatlántico Carlos Prasca señala que la situación en esa Universidad “es aberrante. Inició en la Facultad de Ingenierías y como el COVID, sin control se extendió por todo el claustro. Anularon habitaciones en sus casas y en esos espacios habilitaron cubículos , para que estudiantes pilosos redacten los borradores, y luego el tecnicismo científico con IA, + tarjeta de crédito, + revista depredadora = y pasaron de ganar 5 SMLMV 2018 a 40 SMLMV en 2025”.

También denuncia que “esta tabla de salarios de Unisucre contiene profesores que también laboran e investigan en Uniatlántico, pernoctan en Barranquilla y en Unisucre ganan más de 55 SMLMV”.

  • Universidad Distrital Francisco José de Caldas: Casos de salarios superiores a los 50 millones de pesos y denuncias de plagio a estudiantes.

  • Universidad Surcolombiana: Este Observatorio reportó reconocimientos de puntos salariales por publicaciones en una página no reconocida legalmente de la revista Sylwan, con un presunto daño patrimonial que la Contraloría calculó en más de COP 121 millones y que luego derivó en un juicio fiscal por más de COP 183 millones.

Lea: USCO sí pagó por publicar en revistas depredadoras. Directivos deben responder

  • Universidad de Pamplona: Alertas de la Contraloría por crecimiento exponencial de nómina ligado a producción masiva.

  • Universidad Francisco de Paula Santander: Profesores denunciados por concierto para delinquir por prácticas similares.

Lea: Por subir salarios con revistas depredadoras, denuncian por concierto para delinquir a profesores de la UFPS

La situación en la Universidad de Sucre es hoy el espejo de un sistema nacional que requiere una cirugía profunda para evitar el desangre de los recursos de la educación pública.

¿Un asunto de norma o de ética?

Lo triste es que la situación poco sorprende.

La misma Rectoría de Unisucre, en cabeza de Johnny Alberto Avendaño Estrada, en un comunicado sobre esta situación, ha dicho que “desde su posesión en mayo de 2025, ha advertido en distintos escenarios institucionales y ante las instancias competentes sobre la situación financiera de la Universidad de Sucre y sobre los riesgos que determinadas dinámicas asociadas al régimen salarial y prestacional docente pueden representar para la sostenibilidad institucional en el corto, mediano y largo plazo”.

En el diario El Espectador, la denuncia sobre Unisucre se dio con información de Pedro Juan Morales de la Espriella, quien dio una real, aunque triste conclusión: “Los docentes que entendieron que los puntos no son solo puntos: son salario, poder y permanencia en la cima. Si la producción académica se volvió una fábrica de puntajes; si las coautorías se convirtieron en cadenas de favores; si las revistas cuestionadas terminaron siendo vehículo de reconocimiento salarial; y si todo eso coincidió con incrementos de COP 40, COP 50, COP 60 y hasta COP 70 millones mensuales en cuatro años, entonces la discusión dejó de ser académica hace rato. Se volvió un problema de integridad universitaria y de recursos públicos”.

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Estas noticias sirven de contexto sobre el diagnóstico del Decreto 1279:  

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